Venezuela en Crisis

Falta de luz se suma a penurias de venezolanos

Los grandes cortes de energía en Caracas y otras zonas comenzaron hace diez años y se agravaron.

Suministros: llegan 65 toneladas de medicamentos y materiales médicos que envió China. Foto: AFP
Suministros: llegan 65 toneladas de medicamentos y materiales médicos que envió China. Foto: AFP

Pasar varias horas al día sin electricidad no es nuevo para los venezolanos que ven en el plan de racionamiento de energía anunciado la semana pasada por el gobierno una respuesta ya conocida y usada por el gobierno en la última década, en la que los apagones se volvieron comunes en buena parte del país.

El presidente Nicolás Maduro informó el miércoles pasado de la implementación de otro sistema de “administración de carga”, como llama el Ejecutivo a los cortes de fluido eléctrico por zonas y horarios luego de fallos nacionales como los ocurridos este mes.

Cuando la mayor parte del país atraviesa su tercer apagón del mes, los ciudadanos no saben si se trata del inicio de un racionamiento no anunciado o una nueva interrupción del servicio por algún fallo.

Los prolongados cortes de energía eléctrica se suman a las penurias que sufren los venezolanos por la escasez de alimentos y medicamentos y una inflación que se disparó y destruye el poder adquisitivo.

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Los primeros.

Los apagones comenzaron siendo sorpresivos en 2008-2009 y se convirtieron en el problema más mediático del país a finales de 2009 por lo que el fallecido presidente Hugo Chávez creó el Ministerio de Energía Eléctrica y empezó a sugerir que detrás de estos fallos estaban sus detractores políticos, un argumento vigente en la actualidad.

Emergencia.

En febrero de 2010 el Gobierno decreta el estado de emergencia en el sector e impone la primera dieta eléctrica, de la que se salvó Caracas, que se extendió durante cuatro meses y consistió en cortar la luz unas 24 horas por semana a cada ciudadano.

Ese año el país atravesaba una severa sequía que agravó el estado del servicio por lo que la llamada revolución bolivariana anunció 5.000 millones en inversiones para modernizar el sistema eléctrico y comenzó a premiar a quienes redujeran el consumo de energía y a sancionar a quienes lo aumentasen.

Cuba, por solicitud de Chávez, participó entonces en la reparación de componentes eléctricos que Venezuela daba por chatarra y en la instalación de “equipos modernos para la reparación y mantenimiento de una cantidad importante y creciente de transformadores”, según informó entonces Caracas.

Denuncia de sabotaje.

Luego de que en abril de 2011 un gran apagón dejara sin luz Caracas y varios estados, el Gobierno optó por repetir el formato de racionamiento de tres horas diarias, con excepción de Caracas, y el presidente Chávez aseguró que no descartaba la posibilidad de sabotaje al Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

El tercer titular de la cartera, Héctor Navarro, reconoció en mayo de 2012 y ante la persistencia de los apagones, especialmente en regiones lejanas a Caracas, que todavía el país no contaba con el sistema que necesitaba para satisfacer la demanda eléctrica pese a las inversiones hechas.

Por su parte, el entonces presidente de la estatal Corporación Eléctrica (Corpoelec), Argenis Chávez, dijo en el primer semestre de 2013, pocos días antes de renunciar, que había fallado en la meta de generación eléctrica que se había planteado.

Reiterado.

El viernes, la mayoría de los venezolanos se fueron a la cama nuevamente a oscuras por un corte eléctrico que se extendió por catorce horas y apagó millones de hogares en Caracas y en casi la totalidad de los 23 estados del país. En la capital, ayer sábado se había restablecido el suministro de energía, pero en otras zonas del país el problema no había tenido solución. El fallo ocurrió un día antes de las protestas convocadas por el líder opositor, Juan Guaidó, para rechazar el aumento de los apagones que solo este mes han paralizado el país durante 10 días.
Hasta ahora, el Ggbierno de Maduro no se ha pronunciado por el más reciente de los apagones que, según sus propias cuentas, llega luego de cuatro “sabotajes” ocurridos entre el 7 y el 25 de marzo, todos responsabilidad de la oposición venezolana y la Administración de Estados Unidos, según el chavismo. Maduro ha denunciado que el presidente Donald Trump inició una “guerra eléctrica” para desestabilizar a su gobierno y provocar un cambio de autoridades en Venezuela.

La noche rdel viernes se registró una intermitencia durante varios segundos que terminó por apagar definitivamente la luz en comunidades de estados del este como Anzoátegui, del oeste como Zulia, del norte como Aragua y los cercanos a Caracas: Miranda y Vargas.

Medios locales y dirigentes del antichavismo aseguran que 21 de los 23 estados del país se vieron afectados por este último apagón, una cifra similar a las registradas en el corte del día 7, que duró una semana, o del 25, que se resolvió luego de 72 horas.

Ayuda.

El vicepresidente económico, Tareck el Aissami, recibió en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, que sirve a Caracas, 65 toneladas de medicamentos y materiales médicos traídos desde China que, explicó, forman parte del programa de cooperación entre Caracas y Pekín.
A juicio del equipo de Guaidó, estos anuncios constituyen una victoria para él pues desde que juró asumir como presidente encargado en enero pasado prometió el ingreso de alimentos y medicinas.

“Hay guerra contra libertad de expresión”

(Fuente: EFE)

“Existe una guerra en contra de la libertad de expresión que el gobierno de Nicolás Maduro libra las 24 horas del día con su inmenso aparato policial, militar, judicial y comunicacional”, alertó la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), en su Reunión de Medio Año en Cartagena (Colombia).

Destaca que, “pese a ello, hay profesionales de la comunicación y ciudadanos que asumen los riesgos de informar, mantienen la actividad, luchan por evitar el apagón informativo y no cesan en la lucha por recuperar la democracia”.

“La violencia ejercida en contra de periodistas y medios de comunicación ha empeorado, habiéndose cuadruplicado en términos cuantitativos e intensificado en todas sus variantes”, agrega el documento leído por el director de El Nacional, Miguel Henrique Otero, quien proyectó un mensaje a la SIP del presidente del Parlamento e “interino” de Venezuela, Juan Guaidó.

“Hoy en día, Venezuela es un país prácticamente apagado para la libertad de expresión”, afirmó Otero, quien también presentó un vídeo sobre detenciones de periodistas en su país, incluso extranjeros.

En esa situación, acentuada en los últimos meses, la SIP ha identificado varios fenómenos, el primero de los cuales es “la sistematización de los ataques a los periodistas en calles, lugares abiertos o en los espacios de instituciones públicas”.

Según el organismo, los uniformados que aparecen para “impedir o reprimir una protesta, lo primero que hacen es atacar a los periodistas, expulsarlos del lugar, golpearlos, detenerles, quitarles los equipos, robarles y en casi todos los casos, borrar la memoria digital de sus cámaras fotográficas o de sus teléfonos móviles”.

En segundo lugar, apunta a “un programa masivo y estructurado de robo y destrucción de los equipos” usados por los periodistas. Otra acción “es eliminar de forma selectiva programas de radio y televisión, en particular, de información y opinión”.

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