Los movimientos rivales palestinos Hamas y Fatah acogieron favorablemente ayer una propuesta del rey saudita Abdallah para reunirse en La Meca e intentar poner fin a la violencia que causa estragos en la franja de Gaza, donde murieron 27 palestinos en tres días.
El monarca saudí invitó ayer a los dirigentes palestinos a reunirse "urgentemente" en La Meca y pidió el final de los choques interpalestinos, los más sangrientos desde la victoria de los islamistas de Hamas en las legislativas de enero de 2006.
Por su parte, tanto Hamas, donde milita el primer ministro palestino, Ismail Haniyeh, como el presidente Mahmud Abbas, líder del movimiento Fatah, acogieron favorablemente la propuesta saudita.
El diálogo entre Hamas y Fatah para formar un gobierno de unidad se había reanudado el martes para ser interrumpido de nuevo ante la nueva oleada de violencia. Los enfrentamientos empezaron el jueves por la noche y han proseguido durante los últimos días, pese a reiterados llamamientos a la calma, entre ellos el del papa Benedicto XVI, que pidió el final de la violencia "lo antes posible".
Ayer por la noche, la franja de Gaza seguía siendo escenario de esporádicos enfrentamientos.
Dos hombres murieron la víspera en Jan Yunés, con lo que asciende a 27 el número de víctimas mortales desde el jueves. Unos 75 palestinos resultaron heridos.
Desde su llegada al poder, el gobierno de Hamas está paralizado, pues su posición radical le acarreó un boicot internacional que ha sumido a los territorios palestinos en una crisis económica e interna sin precedentes. La tensión se exacerbó después de que Abbas anunciase a mediados de diciembre de 2006 su intención de convocar elecciones anticipadas.