NUEVA YORK | THE NEW YORK TIMES
Dos días después de que iniciara la guerra contra Irak, Jerry Whitaker, quien trabaja en el U.S. Army Soldier Systems Center (una organización dedicada a la investigación militar en Natick, Massachusetts), recibió un mensaje por correo electrónico de Hasbro, el segundo fabricante de juguetes más grande del país.
Hasbro, que produce el muñeco "GI Joe" y los accesorios que forman sus mundos de guerra, incluida la colección "arena del desierto", introducida después de la Operación Tormenta del Desierto de 1991, solicitaba la información más reciente sobre los trajes de protección contra agentes químicos.
Whitaker no se sorprendió. El ejército y Hasbro han trabajado juntos durante años.
La industria del juguete, que representa 20.3 mil millones de dólares, está observando muy de cerca la guerra contra Irak con un ojo puesto en el lanzamiento de nuevos productos para la Navidad. Sentada a su lado frente al televisor, hojeando los mismos semanarios y las mismas revistas entusiastas de los temas militares, está la industria de los juegos de video, con un valor de 10.3 mil millones de dólares.
Ambas industrias saben por su experiencia con la Tormenta del Desierto, el asalto contra Mogadiscio en Somalia y la búsqueda de Osama bin Laden, que los nuevos instrumentos para la batalla que exhibirán los servicios armados podrían ser los nuevos juguetes de combate en Navidad.
INTERCAMBIO. La relación no es una transferencia, de hecho, sino un negocio de intercambio.
"El rifle M-16 está basado en algo que hizo Mattel", dijo Glenn Flood, un vocero del Pentágono que está analizando los juguetes y juegos electrónicos para desarrollar prototipos e ideas en forma efectiva y poco costosa y utilizarlos en el diseño de instrumentos para el campo de batalla.
Dado que la generación más reciente de soldados creció jugando con juguetes y juegos electrónicos, la simbiosis entre ellos es casi genética. Las tropas de hoy día recibieron entrenamiento como si fueran niños.
Aun cuando el desarrollo total de un nuevo juguete lleva meses, los fabricantes y vendedores al por menor se han adelantado con rapidez. En enero, Hasbro sacó un muñeco asesor táctico para el desierto, inspirado en la Fuerza Delta del ejército. En Toys‘R’Us, ubicada en Times Square, Nueva York, los jeeps para patrullar y vehículos de ataque de ‘GI Joe’ han tenido una excelente acogida.
"Empezamos a trabajar cuando la palabra ‘confrontación’ llegó a las pantallas y a la radio", dijo Anthony Allen, presidente de Small Blue Planet. "Existe una competencia feroz entre los fabricantes para sacar nuevos modelos primero".
Lo que los fabricantes de juguetes no pueden ver, lo preguntan. Tienen excelentes contactos en el ejército y con sus contratistas, y trabajan directamente con los servicios armados en los centros de investigación y desarrollo.
HEROICOS. Las compañías han hecho su apuesta en el lanzamiento de muñecos "heroicos" como bomberos que no tienen el aspecto específico de soldados.
Además del lanzamiento al mercado el mes pasado de un soldado del desierto NBQ (nuclear, biológico y químico) llamado "Josh Simon", Dragon Models, un importante fabricante de muñecos de acción militar, vende la muñeca Amy de la guardia de seguridad nacional. El año pasado se incrementaron enormemente las ventas de muñecos heroicos y militares. La venta del GI Joe subió a 46 por ciento respecto de 2001.
El ejército, por su parte, también está buscando en la industria privada.
El Institute for Creative Technologies, creado en 1999, promueve la cooperación entre el ejército y las industrias del entretenimiento, los juegos de video y computación, para desarrollar simuladores para el entrenamiento de "inmersión". La inmersión o grado de realidad que experimenta el jugador, es un atributo clave para la venta en el mercado de los juegos de video, y vital para la simulación militar. Actualmente, el ejército tiene su propio juego, "Americas’s Army", que puede ser bajado sin costo del sitio en Internet: www.americasarmy.com.
Arrepentidos
Dos soldados iraquíes, designados a su pesar para convertirse en "kamikazes", se rindieron ante las fuerzas británicas en Um Qasr, en el sur de Irak, anunció ayer un comandante de esas tropas. Los dos hombres, a quienes se les había encargado llevar a cabo operaciones suicidas afirmaron que "no querían participar" en ellas.