PARÍS | AP Y AFP
El juicio por el denominado caso Clearstream, una supuesta maquinación política que enfrenta al ex primer ministro francés Dominique de Villepin, como acusado, y al presidente Nicolas Sarkozy, como una de los querellantes, celebró ayer en París su primera audiencia.
"Estoy aquí por el ensañamiento de un hombre, Nicolas Sarkozy", afirmó De Villepin a su llegada al tribunal, acompañado por su esposa y sus tres hijos ante un gran grupo de cámaras, fotógrafos y periodistas.
De Villepin, de 55 años, inculpado por "complicidad en denuncia calumniosa, complicidad en el uso de documentos falsos, ocultación de robo y ocultación de abuso de confianza", es uno de los cuatro acusados. Sarkozy, es uno de los 41 querellantes civiles en este mediático proceso que se desarrollará en el tribunal correccional de París hasta el 23 de octubre.
El ex jefe de gobierno de Jacques Chirac (1995-2007), es acusado de montar una maquinación política que consistió en hacer llegar a la justicia una lista falsa de personalidades que tenían cuentas en un organismo financiero luxemburgués llamado Clearstream.
En ese falso listado aparecían desde Sarkozy, con sus patronímicos "Stephane Bocsa" y "Paul de Nagy", y el actual director general del FMI, Dominique Strauss Kahn. Estos, denunció Villepin, tendrían cuentas secretas para almacenar sobornos de la venta de buques de guerra a Taiwán en 1991, entre otros ingresos turbios.