BOLIVIA DECIDE

Evo Morales va por otro período en el poder

Evo Morales, de 59 años, se presenta para un cuarto mandato como el único capaz de mantener la estabilidad política y económica del país.

El presidente Evo Morales baila en el acto final de su movilización para las elecciones presidenciales, realizado en La Paz. Foto: AFP
El presidente Evo Morales baila en el acto final de su movilización para las elecciones presidenciales, realizado en La Paz. Foto: AFP

Los ciudadanos de Bolivia deciden hoy domingo si prolongan la etapa de Evo Morales en el poder o pasan página hacia un cambio político y económico en el país, tras casi catorce años de un Gobierno de izquierda que ha marcado un tiempo en América Latina o prefieren un cambio con la candidatura de Carlos Mesa.

Bolivia tiene una superficie de 11.098.581 kilómetros cuadrados y una población de 11,4 millones.

Evo Morales, de 59 años, se presenta para un cuarto mandato como el único capaz de mantener la estabilidad política y económica del país, en una región cada vez más convulsa en la que una carta a su favor es uno de los crecimientos económicos más altos del continente.

Frente a una oposición que denuncia que esta imagen es irreal y el país necesita ya un cambio.

Morales se convirtió en 2006 en el primer presidente indígena en Bolivia salido de las urnas, uno de los pocos en la historia de América. Es el presidente con más tiempo en el poder de la historia en Bolivia y en los comicios de este 20 de octubre aspira a un cuarto mandato consecutivo hasta 2025.

La única alternativa de la oposición, que se presenta fragmentada en ocho candidaturas, es Carlos Mesa, un intelectual de 66 años, que ya gobernó el país entre 2003 y 2005 en medio de una sociedad convulsa que le llevó a renunciar.

Morales encabeza todas las encuestas de intención de voto, pero de esos relevamientos de opinión también surge que tendrá dificultades para alcanzar en la primera vuelta el 40% de los votos y una ventaja de diez puntos sobre Mesa, para encumbrarse a un nuevo mandato, y que deberá ir a un balotaje, donde no tiene seguro el triunfo. Morales se molestó con las encuestas y afirma que hoy ganará con amplitud.

Ascenso.

El exlíder cocalero, llegó al gobierno en enero de 2006 con el 54% de los votos y revalidó el cargo con 64% para el período 2010-2015 y con 61% para el mandato 2015-2020, lo que le ha permitido dominar el Congreso en sus dos últimas gestiones y tener un amplio poder político.

Conoció la pobreza desde que nació, el 26 de octubre de 1959 en el poblado de Isallavi, en la región andina de Oruro. Criador de llamas de niño y luego vendedor de helados, fabricante de ladrillos y trompetista de un grupo de música local, Morales llegó al Chapare, corazón cocalero de Bolivia, para dedicarse a su cultivo.

Se enroló en las lides sindicales, donde comenzó su carrera política en 1995 como diputado nacional. En 2002 se lanzó por primera vez a la Presidencia, llegando en segundo lugar. Cuatro años después arrolló en las urnas a Jorge Quiroga y llegó al gobierno en medio de una ola de victorias izquierdistas que atravesó la región. Sus compañeros de ideología fueron quedando por el camino en Brasil, Argentina y Ecuador. Venezuela, con la que Morales mantiene un estrecho vínculo, está sumida en la peor crisis de su historia reciente.

Evo Morales. Foto: EFE
Evo Morales. Foto: EFE

“Bolivia es diferente, vamos bien”, sostiene Morales. “Pedimos cinco años más para aprovechar nuestra experiencia (...) No me abandonen”, pidió en el último acto de la campaña.

Bajo sus gobiernos, Bolivia logró un gran crecimiento económico. Hoy se ciernen sobre él nubarrones con denuncias de corrupción en su gobierno.

Busca volver.

El principal rival que tiene Morales en estas elecciones es Mesa, un historiador y periodista nacido en La Paz en 1953. En 2002 abandonó su labor en televisión por su candidatura como vicepresidente y acompañante de Gonzalo Sánchez de Lozada por el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), que asumió su segundo mandato.

Llegó a la Presidencia en 2003 tras una convulsión social conocida como “guerra del gas”, que terminó con la renuncia de Sánchez de Lozada y su partida a Estados Unidos, tras unos sucesos que dejaron más de sesenta muertos en la urbe de El Alto, vecina de La Paz.

Su gestión, que se extendió hasta 2005, tuvo que enfrentarse a manifestaciones que terminaron por acorralarlo, como reflejó en su libro “Presidencia sitiada”. Este pasado suscita las críticas de quienes cuestionan su candidatura, que lo acusan por su cercanía a Sánchez de Lozada, prófugo de la Justicia boliviana por aquellas muertes, y por una supuesta incapacidad para comandar el país.

Pese a sus discrepancias con Evo, Mesa fue el vocero de la demanda marítima que Bolivia presentó en 2013 ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. El 1° de octubre de 2018, la Corte dictaminó que Chile no tenía obligación de negociar un acceso al mar para Bolivia. Días después de ese traspié nacional, Mesa anunció su postulación para disputarle a Morales una hegemonía de trece años. (Con información de AFP y EFE).

Entre el desencanto y la continuidad están los jóvenes bolivianos

Entre el desencanto y las ganas de continuidad, una joven generación que ha crecido bajo los mandatos de Evo Morales, hará escuchar su “voz” en las urnas.

“Voy a votar por primera vez y considero que es un momento crucial no solo para mí, sino para el país, por lo que ahora cada voto es importante”, dijo Leticia Castedo, de 19 años.

La joven que decidió estudiar Economía tenía 5 años cuando Morales llegó al poder en 2006. A juicio de Castedo, en estos trece años de Gobierno de Morales hubo avances en la “inclusión” y en la “estabilidad” del país, pero que ya es hora de un “cambio en el poder”.

A pesar de querer un cambio, Castedo no se siente identificada con ninguno de los nueve candidatos, ni Evo Morales ni los ocho opositores que le disputan el poder, ya que “no hay propuestas de desarrollo que se ajusten a las necesidades”.

El estudiante de Economía Sergio Salazar, de 18 años, no encuentra afinidad con ninguna de las propuestas de los candidatos, pero concuerda con que es hora de un cambio de Gobierno. “Creo que el socialismo y esa corriente está llegando a su fin, no sólo en Bolivia, sino es la tendencia en Latinoamérica, y más allá, creo que el hecho de renovar a la gente que nos dirige es importante para alcanzar un desarrollo social, cultural y económico”, manifestó.

Por su parte, Natalia Linares, de 22 años, sí se siente identificada con Morales y por eso es parte de Generación Evo, una de las facciones juveniles del Movimiento al Socialismo (MAS), por lo que apuesta por la continuidad. “He crecido bajo el mandato de Morales y he visto una estabilidad”, dijo. Criticó que la oposición no enfoque sus propuestas en los jóvenes y los pueblos indígenas, sino en sectores privados de elite.

Los jóvenes de 18 a 30 años representan el 34,2% del padrón electoral, indican las autoridades. (Con información de EFE)

Ignoró el resultado en contra
Evo Morales. Foto: Reuters

Evo Morales aspira a un cuarto mandato consecutivo hasta 2025 con una candidatura a la que se aferra con el visto bueno del órgano electoral frente al clamor de la oposición que denuncia la ilegalidad de esa decisión.

Aunque la Constitución que él mismo promulgó en 2009 establece un límite de dos mandatos consecutivos, Morales pudo presentarse a las elecciones en 2014 para un tercer periodo hasta 2020 mediante un fallo del Tribunal Constitucional de Bolivia en 2013 a instancias del oficialismo. El Constitucional alegó que los mandatos previos a 2009 no cuentan, al haberse “refundado” Bolivia ese año de República a “Estado Plurinacional”, reflejando el argumento esgrimido por el oficialismo.

Nueve meses después de que Morales jurara el cargo para su tercer periodo, los sindicatos afines a su Gobierno presentaron un proyecto de ley para reformar la Constitución y permitirle postular en los comicios de 2019. Esta norma, otra para convocar al referendo constitucional en busca de que los bolivianos le dieran la posibilidad de postular nuevamente y la pregunta para esa consulta fueron aprobadas con prontitud por la mayoría oficialista en el Parlamento.

Morales aseguró varias veces que iba a respetar los resultados del referendo del 21 de febrero de 2016, en el que finalmente el No a la reforma venció por un 51,30% frente al 48,70% del Sí.

En septiembre de 2017, parlamentarios oficialistas recurrieron nuevamente al Constitucional para pedirle que declare inaplicables o ilegales varios artículos de la Constitución y de la ley de Régimen Electoral que impedían una nueva candidatura de Morales. Un intento criticado por la oposición y resistido en las calles.

En medio de ina ola de críticas, en noviembre de ese año el Constitucional avaló la reelección indefinida alegando que debe respetarse el derecho del presidente a ser elegido y el del pueblo boliviano a elegirlo. (Con información de EFE)

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