Martha Ann Lillard, sobreviviente de polio, murió tras fallo del pulmón de acero que usaba desde niña

Lillard, oriunda de Oklahoma y diagnosticada con poliomielitis a los cinco años, vivió décadas con un pulmón de acero hasta que en 2026 su equipo dejó de funcionar y no pudo ser reparado.

Martha Ann Lillard tenía 78 años y era la última mujer con polio en Estados Unidos
Martha Ann Lillard tenía 78 años y era la última mujer con polio en Estados Unidos
Foto: Kfor

A sus 78 años, Martha Ann Lillard murió el 26 de junio de 2026 tras el fallo irreversible del pulmón de acero que la acompañó durante más de siete décadas. Oriunda de Oklahoma, fue diagnosticada con poliomielitis a los cinco años, enfermedad que la llevó a depender de esta máquina para respirar debido a la parálisis muscular que le causó la polio.

La poliomielitis es una enfermedad viral que daña el sistema nervioso y que en su forma más grave paraliza los músculos respiratorios, lo que puede ser mortal sin asistencia mecánica. En el caso de Lillard, su vida fue salvada y prolongada por la presión de aire negativa que generaba el pulmón de acero, un cilindro metálico al que debió adaptarse desde la infancia para poder respirar.

Quién era Martha Ann Lillard

Durante gran parte de su vida, Lillard permaneció la mayor parte del día dentro del pulmón de acero. Inicialmente, sólo podía salir una hora diaria para rehabilitar sus extremidades y evitar la atrofia muscular. Con el tiempo, logró respirar fuera de la máquina y pasar alrededor de 15 horas activamente fuera de ella, utilizando el equipo principalmente para dormir.

Lillard logró vivir fuera de la máquina hasta que contrajo Covid-19 y su salud empeoró
Lillard logró vivir fuera de la máquina hasta que contrajo Covid-19 y su salud empeoró
Foto: Facebook/ Martha Lillard

A pesar de las limitaciones físicas –tenía solo el 25 % de capacidad pulmonar, escoliosis y un brazo paralizado–, Martha desarrolló una vida relativamente normal. Sin embargo, conoció privaciones educativas y sociales por las leyes y condiciones de su época, incluyendo la imposibilidad de completar sus estudios secundarios.

El avance de los años trajo nuevas dificultades: en 2020 contrajo covid-19 en dos ocasiones, lo que dejó secuelas severas. Además, la antigüedad de su pulmón de acero complicó el mantenimiento del aparato, ya que muchas piezas eran obsoletas y difíciles de reemplazar.

Un evento trágico agravó aún más la situación: un tornado que cortó la luz de su barrio obligó a que su esposo le practicara respiración boca a boca para salvarle la vida en una emergencia.

Desde entonces sus defensas decayeron y sus probabilidades de sostenerse fuera del pulmón de acero eran nulas. Hasta antes del covid, su hermana dejó en claro que Lillard no dependía de nada: “Ella misma se preparaba la comida y se encargaba de todo”. Después de eso, necesitó ayuda para todo, hasta sus últimos días.

Con información de La Nación/GDA. Este contenido fue hecho con la asistencia de inteligencia artificial y verificado por un periodista de El País.

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