FORT BRAGG | AFP Y AP
El presidente de Estados Unidos Barack Obama afirmó ayer que su país debe aprender lecciones de la guerra que lanzó en Irak, aunque destacó, al mismo tiempo, que hubo "extraordinarios logros" de sus tropas.
Obama participó ayer en un acto realizado en la base de Fort Bragg, en Carolina del Norte, sede de la 82° división aerotransportada y de miembros de las Fuerzas de Operaciones Especiales, que perdieron a 202 hombres en la guerra.
Allí pronunció un discurso que fue el último acto de una serie para destacar el cumplimiento de su promesa de poner fin a la ocupación de Irak y de recordar a los cerca de 4.500 militares estadounidenses que murieron durante el conflicto, junto a decenas de miles de iraquíes.
"Es más difícil poner fin a una guerra que iniciarla", dijo Obama, que asumió como un compromiso político la finalización responsable del conflicto que se prolongó durante casi nueve años.
"Finalmente, todo lo que las tropas estadounidenses han hecho en Irak -combatir y morir, sangrar y construir, entrenar y compartir nos ha conducido- a este momento de éxito", dijo el comandante en jefe estadounidense.
"Dejamos tras nuestro un Irak soberano, estable y autosuficiente, con un gobierno representativo elegido por su pueblo", afirmó Obama, rodeado por los boinas rojas de la 82ª división aerotransportada en Carolina del Norte.
"Estamos construyendo una nueva asociación entre nuestros países y estamos poniendo fin a una guerra no con una batalla final, sino con una marcha final hacia casa", agregó.
"Esto es un logro extraordinario, gestado durante casi nueve años y hoy recordamos todo lo que ustedes hicieron para hacerlo posible".
Obama también recordó el "alto costo" del conflicto. "Conocemos demasiado bien el elevado precio de esta guerra. Más de 1,5 millón de estadounidenses sirvieron en Irak. Más de 30.000 estadounidenses resultaron heridos, y se trata solo de los heridos cuyas heridas son visibles", agregó en alusión a las secuelas psicológicas que padecen algunos veteranos.
"Cerca de 4.500 norteamericanos" perdieron la vida, recordó el presidente, "entre ellos 202 héroes caídos en el campo de honor provenientes de aquí, de Fort Bragg", añadió.
"Hoy hacemos una pausa para rezar por todas las familias que perdieron a un ser querido, porque todos son parte de nuestra gran familia estadounidense", afirmó.
OPOSITOR. Estados Unidos invadió Irak a principios de 2003 -durante el gobierno del antecesor de Obama, George W. Bush- afirmando que su presidente, Saddam Hussein, tenía armas de destrucción masiva que eran un peligro para la humanidad. Las supuestas armas nunca fueron encontradas. En aquel momento, Obama figuró entre los opositores a la invasión, aunque no era una figura de peso político nacional entonces. El lunes comentó que "la historia juzgará" la decisión de Bush de intervenir en ese país.
El mandatario destacó el aspecto humano de la guerra, el valor y sacrificio de las fuerzas estadounidenses camino de regresar a la patria. Recordó el comienzo de la contienda, cuando era solamente un senador estatal de Illinois y muchos de los soldados que hoy le escuchan estaban en la escuela primaria. "Sabíamos que llegaría este día. Los sabíamos desde hace tiempo``, indicó. "Con todo, hay algo profundo en el fin de una guerra que ha durado tanto``.
Destacó las primeras batallas que derrotaron y derrocaron a Saddam Hussein y la "red de insurgencia``: atentados dinamiteros al pie de carretera, los francotiradores y los ataques suicidas.
"Demostraron que fueron más fuertes que el terror que intentó vencerlos``, dijo el mandatario.
La "lección más importante que nos han enseñado ustedes no es una lección de estrategia militar; es una lección sobre el carácter de nuestro país", ya que "a pesar de todas las dificultades que enfrenta nuestro país, ustedes nos recuerdan que nada es imposible para los estadounidenses cuando son solidarios", aseguró a los soldados el presidente, candidato a la reelección en noviembre de 2012.
Sólo quedan en Irak unos pocos miles de soldados norteamericanos cuando se acerca el 31 de diciembre, fecha en la que habrán dejado definitivamente el país, aunque unos 16.000 funcionarios y soldados se mantendrán en la embajada.
Al menos 126.000 civiles iraquíes murieron debido al conflicto, según Neta Crawford, profesora en la universidad de Boston. A ellos se suman 20.000 soldados y policías iraquíes y más de 19.000 insurgentes.
Salida de tropas provoca inquietud en zona del Golfo
Riad | La retirada militar estadounidense de Irak, después de nueve años de presencia, inquieta a las monarquías del Golfo porque podría reforzar la influencia de Irán en toda esta región estratégica, coinciden analistas.
"La salida estadounidense de Irák sin dudas crea un vacío", afirmó Abdel Aziz Saqr, quien dirige un centro de investigaciones sobre el Golfo. "Los estadounidenses eran una presencia tranquilizadora para sus aliados, con los que tienen acuerdos de seguridad", dijo este especialista saudita.
Esa presencia "aseguraba una estabilidad ante la capacidad militar estadounidense", añadió, para indicar su convicción de que con la salida de Estados Unidos habrá "un refuerzo de las actividades militares y de espionaje de Irán en Irak".
En la visión de Saqr, Irán no será "una amenaza directa para Irak" pero podría utilizar ese país como una base para amenazar a los países del Golfo, en momentos en que el gobierno iraní parece está "perdiendo su aliado sirio", ya que el régimen de Damasco es acorralado por manifestaciones.
La proximidad ideológica entre el gobierno de Irak, dominado por los chiitas, y el de Irán favorece los lazos entre las dos partes, que coinciden por ejemplo en la defensa del régimen sirio.
El propio general Robert Caslen, comandante de la oficina responsable por la cooperación de seguridad en Irak (OSCI), admitió que las fuerzas iraquíes no parecen totalmente listas a tomar el relevo. AFP