Entre actos, integración y economía

Julia Rodríguez Larreta

Antes de recorrer otros asuntos vale la pena comentar que por enésima vez hubo un acto al que no faltaron los Kirchner. Una nueva seudo inauguración del Museo de la Memoria, en el predio de la ESMA, donde a pesar de las varias celebraciones de los últimos tres años, no se observa por ahora, nada que se parezca a un museo.

Pero se trata de otra demostración por parte del matrimonio gobernante, que contribuye a reafirmar la noción de que su compromiso con los derechos humanos, (aunque sea en forma hemipléjica), continúa a pesar del cambio de titularidad que se avecina, al menos formalmente, en la Casa Rosada.

La noticia más llamativa sería en esta oportunidad, la reaparición pública de la ex ministra de Economía, Felisa Miceli. De la que se recordará tuvo que dejar su importante cargo, ante la escandalosa aparición de una bolsa de papel tipo panadería, en su baño, dentro de la cual no habían bollos recién salidos del horno, sino billetes recién horneados en el Banco Central. Episodio por demás extraño, que se volvió aún más confuso después de la explicaciones intentadas por la ex ministra.

Y hete aquí, que el motivo de su presencia es el haber sido elegida por el grupo de Madres de la Plaza de Mayo, dirigido por la mediática Hebe de Bonafini, ( esa que brindó por el ataque a las Torres Gemelas). Y no se trata de gerenciar un pequeño monto, sino unos 50 millones de pesos.

Pero en realidad, no debería uno sorprenderse con esta elección, si se tiene en cuenta que el asesor legal de las "Madres", es nada menos que Sergio Shocklender, condenado por parricida unos años atrás, luego de descubrirse un horrendo crimen en el que los muertos eran sus padres.

VIAJE. La ceremonia aludida, se llevó a cabo con Cristina recién de regreso de su primer viaje como presidenta electa, destino Brasil, el que a su vez fue el último destino de sus periplos cuando era todavía aspirante a la presidencia.

Esta elección revela un evidente interés del futuro gobierno en sus relaciones con el país de Lula. Algo que sería bienvenido en la región si se tratara de una estrategia para neutralizar un poco al entrometido presidente venezolano, diligentemente invitado a formar parte del Mercosur . Si bien las recientes noticias de que otra vez Venezuela ha venido en rescate de las finanzas argentinas con la compra de una nueva emisión de bonos por 500 millones, con vencimiento en el 2015, opacan las esperanzas en este sentido. Lo mismo que la aparente voluntad de "los loros de Bush", al decir de Chávez, los cuales estarían por levantar la mano para ratificar la entrada de Venezuela al Mercosur. En contraste con la reciente noticia de que Brasil se abre del fantasioso y ultra publicitado gasoducto venezolano, que iba a llegar hasta nuestro propio vecindario.

Pero ese no es el único aspecto negativo de la visita de la futura presidenta argentina, sino la cachetada a los socios menores del Mercosur que han significado las sendas declaraciones de un acuerdo para profundizar relaciones bilaterales para "profundizar la integración". ¿Y el Mercosur para que será entonces?

Como fino de detalle, se anuncia que la creación de la comisión estatal de cooperación argentino - brasileña será oficialmente presentada en próxima reunión a celebrarse en Montevideo. Cualquier similitud con una burda ironía, es pura coincidencia.

ECONOMÍA. Al viajecito a Brasilia; sólo tres horas duró la estadía; fue invitado a participar el futuro ministro de Economía, en lo que podría entenderse como un espaldarazo, luego de ciertos recientes episodios. Con el empuje de sus jóvenes años, Martín Lousteau había adelantado su visión sobre lo que pensaba hacer. Entre otras cosas, tratar de arreglar la deuda con el Club de París, (Argentina es el único lugar donde se habla de que el país ya no está en default), una oferta a los bonistas que rechazaron el canje, con una propuesta de cambiar títulos por inversiones en la economía real. Así como la conveniencia de establecer una paridad de cambio realista y competitiva, pero no fija, que podría atarse a una canasta de monedas.

Sin embargo, enseguida el gobierno desmintió las informaciones aparecidas el fin de semana pasado. Se dijo que no había ningún interés en mejorar las relaciones con el FMI para abrir las puertas del Club de París. Coincidentemente, el ministro de economía de Alemania, Michael Glos, de visita en Buenos Aires esta misma semana, advertía que mientras no se pague la deuda con este grupo integrado por los 19 países más ricos, la agencia alemana de reaseguros de créditos Hermes, no podrá asegurar proyectos de inversión de empresas alemanas en estos territorios.

Lousteau no podrá ni nombrar a su secretario de Hacienda, que reportará directamente a la Rosada.

Cualquier similitud con una burda ironía, es una pura y simple coincidencia.

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