Encrucijadas de la Casa Blanca

En dos ocasiones esta semana, sus aliados internacionales obligaron al gobierno del presidente George W. Bush a adoptar una actitud más acomodaticia en los problemas del Medio Oriente, convencidos de que Estados Unidos no puede solucionarlos por su cuenta.

Los aliados quieren dar a entender a Estados Unidos que en lo tocante a Irán y Hamas, sus opiniones también cuentan y que en el terreno diplomático hace falta tener amigos.

La Casa Blanca, al parecer, está dispuesta a suavizar su actitud para acomodar a sus aliados europeos y Rusia, según varios analistas de política exterior.

"Hay dos cambios significativos en política, no porque hayamos decidido que nos equivocamos, sino porque comprendemos que necesitamos el respaldo internacional", de acuerdo a la opinión el director del programa para Medio Oriente del Centro para los Estudios estratégicos e Internacionales, Jon Alterman.

La secretaria de Estado Condoleezza Rice pensaba utilizar su cena del lunes en Nueva York con otros miembros permanentes del Consejo de Seguridad para volver a la carga sobre las sanciones contra Teherán por su enriquecimiento de uranio.

Ante la intransigencia de los aliados europeos, respaldados por Rusia que tiene un lucrativo comercio de bienes de producción y armas con Irán, Rice acordó un retraso de dos semanas antes de presentar nuevas sanciones en el Consejo de Seguridad.

Los diplomáticos europeos le indicaron que no se sienten cómodos con la escalada de las tensiones entre Teherán y Washington.

La Casa Blanca ha presionado al Consejo de Seguridad hace más de dos años para que imponga sanciones, por considerar que Irán podría responder a la amenaza del castigo y aislamiento internacional del organismo mundial.

Estados Unidos apenas tiene elementos diplomáticos o económicos para presionar a Irán, y necesita la ayuda de otras naciones para negociar con el gobierno de Teherán y resaltar la gravedad de sus sanciones económicas.

Irán y Estados Unidos no mantienen relaciones diplomáticas desde que islamistas iraníes asaltaron la embajada norteamericana de Teherán en 1979 y mantuvieron rehenes a los representantes de Washington. Estados Unidos ha cortado casi todos sus lazos económicos con el régimen teocrático. Además lo considera integrante de un llamado eje del mal que Bush anunció en su "Estado de la Unión" de enero de 2002.

En cuanto al grupo radical palestino Hamas, Estados Unidos aceptó el plan anunciado el martes para establecer un nuevo sistema que permita canalizar los fondos internacionales y donaciones de ayuda a los palestinos, aunque indirectamente el dinero podría ayudar a Hamas.

Tanto Estados Unidos como la Unión Europea consideran a Hamas una organización terrorista por sus ataques contra objetivos civiles en Israel.

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