BUENOS AIRES | La NaciOn-GDA
Respaldado en su mayoría propia, aunque contó con el apoyo del denominado sector transversal, el justicialismo sancionó la noche del miércoles en el Senado el presupuesto nacional 2005, una ley muy cuestionada por la oposición por las amplias facultades legislativas que delega en el Poder Ejecutivo.
Ese fue el blanco al que apuntaron los bloques de la oposición durante las más de cinco horas de debate. Esto no frenó a la bancada oficialista que respaldó al proyecto del Poder Ejecutivo y no aceptó ningún tipo de modificación.
La postura inflexible del PJ de eludir todo tipo de modificaciones al proyecto llegó al extremo de llevar al radical independiente Rodolfo Terragno a afirmar, resignado y antes de que se sancionara la ley, que "sería ingenuo pensar que con argumentos se podría cambiar esta votación". La admonición de Terragno se cumplió: la ley fue aprobada por 41 votos favorables y 25 en contra.
Esta negativa del oficialismo a aceptar modificaciones convirtió al debate en un trámite tedioso y casi sin estridencias, que el radical Gerardo Morales (Jujuy) describió como "un velorio". "Esto puede ser cierto, porque como sigamos delegando facultades vamos a velar al Congreso", sentenció.
DEBATE. El jefe del bloque radical, Mario Losada (Misiones), fue más terminante aún: "Le estamos poniendo punto final a un Congreso que tenga la posibilidad de debatir un presupuesto, de debatir un modelo de país".
Estas quejas apuntaban al polémico artículo 11, que otorga al jefe de Gabinete amplias facultades para reasignar partidas presupuestarias sin autorización legislativa alguna.
Esa cesión de prerrogativas legislativas —más las contempladas en la prórroga de la emergencia económica y el uso de decretos de necesidad y urgencia por parte del gobierno— configuran para la oposición una situación de "hiperpresidencialismo" y, como contrapartida, la desaparición del Congreso como contrapeso institucional.
En directa alusión a la delegación de facultades, Terragno aseguró que "el Congreso no resiste más estas humillaciones", mientras que el socialista Rubén Giustiniani (Santa Fe) calificó como "un mero formalismo" la sanción de un presupuesto que puede ser modificado sin control parla-mentario.
Alertado de que no iba a tener derecho a réplica el titular de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, Jorge Capitanich (PJ-Chaco) fue el primero en hablar y destacó las bondades del proyecto, pero también respondió por anticipado a las objeciones de la oposición.
En ese sentido, aseguró que "es una falacia" decir que Kirchner será el presidente con mayor poder de la historia y recordó que el uso de los decretos de necesidad y urgencia "es una facultad presidencial".
Ausencia
Cristina Fernández de Kirchner volvió a dejar en claro que no está dispuesta a votar los proyectos ni los artículos polémicos de las iniciativas que envía al Congreso el gobierno de su esposo, Néstor Kirchner.
Hace dos semanas, un oportuno viaje a los Estados Unidos le impidió asistir a la sesión en la que el Senado aprobó la prórroga de la emergencia económica. El miércoles no tuvo reparos en retirarse del recinto antes de que se votara en particular el presupuesto nacional 2005 (de lo que se informa por separado).
De esa manera, la primera dama y titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales estuvo ausente al momento de someterse a votación el capítulo del controvertido proyecto de ley.
Por eso el capítulo de los "superpoderes" fue aprobado por un margen más ajustado: 36 a 27.