En su hora más crítica, Lula dice que no hará demagogia ni populismo

| La izquierda, que reclama cambios en la política económica, se encontró con una cerrada negativa del Presidente

BRASILIA | ANSA

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, admitió que está "viviendo un momento de impopularidad", pero ratificó su política económica al señalar que "estoy en el camino cierto", durante una reunión con sus aliados.

"Si yo quisiera ser demagogo o populista sería mucho más fácil. Estaría diciendo que sí a las presiones de mis amigos y no estaría viviendo este momento de impopularidad. Pero no tengo miedo a los silbidos. Este momento es pasajero", dijo Lula da Silva, según el relato de sus aliados.

Roberto Freire, del Partido Popular Socialista, y Renato Rebelo, del Partido Comunista de Brasil, revelaron ayer detalles de la reunión del jueves entre el presidente Lula da Silva y sus aliados, que duró cuatro horas.

Tanto Freire como Renato Rebelo pidieron cambios en la política económica, pero se encontraron con una cerrada negativa de Lula da Silva, que estaba acompañado por el ministro de Economía, Antonio Palocci.

Durante el encuentro, Lula da Silva sostuvo que "no voy a hacer aventuras por causa de las elecciones municipales" de octubre.

De acuerdo con Freire, Lula da Silva admitió que "no podemos atender las expectativas de la campaña electoral. Las realizaciones del gobierno no siguen la misma velocidad de las promesas".

"Cuando veo a la oposición en la TV, pienso: ‘Yo hacía lo mismo’. Ellos están en su papel. Yo también dije muchas burradas cuando hacía campaña", afirmó Lula da Silva, según los relatos de Freire y Rebelo.

Rebelo, hermano del ministro de Coordinación Política, Aldo Rebelo, agregó que Lula da Silva sostuvo también: "Tengo que decir que no a los amigos de la Central Unica de los Trabajadores y de los Campesinos Sin Tierra".

MOMENTO CRITICO. Lula da Silva atraviesa un momento político delicado con protestas sindicales por el exiguo aumento concedido en el salario mínimo, de 82 a 87 dólares mensuales, y el rechazo del Congreso a su decreto que cerró las salas de bingo y que constituyó su primera derrota legislativa.

También los Sin Tierra han lanzado una ola de invasiones de propiedades para presionar al gobierno.

"Pero. no voy a ceder a las presiones porque yo gobierno para todo el país", afirmó Lula. "Es necesario tener paciencia porque las cosas van a mejorar", dijo.

Los problemas que enfrenta el gobierno de Lula, unidos a factores internacionales como el aumento del precio del petróleo y la previsible subida de los tipos de interés en EE.UU., han desencadenado desde hace dos días fuertes turbulencias financieras. El dólar ha superado la barrera psicológica de los 3 reales, la Bolsa de San Pablo ha perdido más del 7% en dos sesiones y el riesgo país ha trepado bruscamente.

Analistas y autoridades, sin embargo, no se pusieron de acuerdo sobre la razón central de esta ola de pesimismo y nerviosismo en el mercado brasileño.

Entre las de carácter interno, se mencionó la derrota que el gobierno sufrió en el Senado.

De igual modo, se mencionó con insistencia la tentativa de las dos cámaras del Congreso de rediscutir el valor del salario mínimo, después de que el gobierno decidió la semana pasada aplicar un ligero aumento.

Pero el ministro de Planificación, Guido Mantega, desechó ambas hipótesis.

"Los bingos y el salario mínimo son cuestiones menores y no fundamentales", apuntó Mantega.

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