PALESTINE, EE.UU. n La soldado Jessica Lynch, quien fue prisionera de guerra en Irak, regresó ayer a su casa en Estados Unidos, donde una multitud la recibió como a una heroína, ondeando banderas estadounidenses.
"Es grandioso estar en casa", dijo Lynch, quien fue llevada a un podio sobre una silla de ruedas, e iba vestida con el uniforme y la boina verde del Ejército.
Los asistentes se pusieron de pie para ovacionar a Lynch, quien ingresó a una carpa instalada para la prensa y efectuó breves declaraciones, con una gran bandera estadounidense como fondo. Afuera, sus amigos y familiares agitaban carteles que daban la bienvenida a la soldado.
Entretanto, una banda militar se preparaba para desfilar, en una celebración por el regreso de Lynch.
La ex prisionera de guerra, de 20 años, dijo que durante "mucho tiempo", no se percató de que su captura hubiera generado tanta atención en todo el mundo.
"Sin embargo, comienzo a entender, porque he leído miles de tarjetas y cartas —muchas enviadas por niños— que ofrecen mensajes de esperanza y fe", relató.
Lynch dijo que había leído "miles de notas" periodísticas sobre su peripecia, las cuales mencionaban que cuando fue rescatada, consideró necesario informar a las Fuerzas Especiales que era una soldado estadounidense.
"Esas historias eran ciertas. Aquellas fueron mis palabras, soy también una soldado estadounidense", señaló.
El 23 de marzo, cerca de la ciudad iraquí de Nasiriya, el convoy de la Compañía de Mantenimiento 507 de Lynch sufrió un ataque en el que murieron 11 soldados. Las fuerzas estadounidenses rescataron a Lynch en un hospital de Nasiriya, el 1º de abril. Otros cinco efectivos de la compañía, retenidos en otro sitio, fueron liberados el 13 de abril.
Tras su rescate, la historia de Lynch, una rubia que se enroló en el ejército para obtener educación y ser profesora de jardín de niños, tomó tintes de heroísmo para muchos estadounidenses.
"Estoy orgullosa de ser una soldado en el ejército. Estoy orgullosa de haber servido a la 507. Me hace feliz que algunos soldados con los que serví hayan llegado vivos a casa. Me hiere que parte de mi compañía no lo haya logrado", expresó Lynch.
Se mostró además "agradecida hacia varios ciudadanos iraquíes, quienes ayudaron a salvar mi vida cuando estuve en su hospital". AP