Emotivo encuentro de las víctimas del "monstruo" austríaco

Fritzl. Hija-nieta despierta de coma inducido

AMSTETTEN | AGENCIAS

Kertsin, la mayor de los hijos-nietos fruto de las violaciones del austríaco Josef Fritzl a su hija Elizabeth -a quien mantuvo encerrada por 24 años- se reunió con sus cinco hermanos, su madre y su abuela, tras despertar de un coma inducido.

"Hola. Una nueva vida", fueron las primeras palabras de la joven de 19 años al recobrar la conciencia, en su cama de la clínica Amstetten-Mauer, al oeste de Viena. Kerstin abrió los ojos por primera vez a mediados de mayo y tuvo "reacciones emocionales". Desde entonces, su madre, Elizabeth (42), la visita regularmente, lo que ha sido clave en su recuperación.

En la mañana del 1° de junio los médicos quitaron a Kerstin el tubo que le habían insertado en la garganta, para ayudarla a respirar. Según el doctor Albert Reiter, director del equipo médico que la atendió, al despertar la joven respondió a su saludo con un "hola".

La joven fue llevada por los médicos a un estado de coma para estabilizar sus signos vitales, luego que su vida estuviera en peligro por causa de una enfermedad de la que no hay diagnóstico preciso y que los medios austríacos relacionan con un mal provocado por el incesto, según informó El País de Madrid en su versión digital.

Reiter declaró que la joven pudo recuperarse del cuadro clínico de fallo múltiple de órganos vitales con el que ingreso al nosocomio. Los médicos, sorprendidos por la rápida recuperación, estiman que ahora necesitará fisioterapia y tratamiento de vacunación para estabilizar su sistema inmunológico, pero que su recuperación física será total, dijo la BBC.

El grave estado de salud de la joven austríaca fue lo que condujo al descubrimiento del escándalo de incesto, a fines del mes de abril. Fue su propio abuelo, Josef Fritzl -que también es su padre- quien la llevó a un hospital y fue entonces cuando las autoridades descubrieron que la madre de la joven estaba desaparecida desde 1984.

Pocos días después, salió a luz la dramática historia (ver aparte). Kerstin no había salido del sótano en el que estaba secuestrada junto a su madre y tres hermanos desde su nacimiento, en 1989.

Berthold Kepplinger, director del hospital donde ha sido tratada Kerstin, explicó que la chica "sabe leer y escribir, es muy buena comunicándose y ha manifestado deseos". Entre éstos se encuentra un viaje en barco y asistir a un concierto del cantante británico Robbie Williams, cuyas canciones ha escuchado en la clínica.

La joven se reunió con sus cinco hermanos y su abuela Rosemarie -esposa de Fritzl- el domingo. El abogado de la familia, Christoph Herbst, declaró que los ocho integrantes están "muy felices" por haberse podido reunir por primera vez.

Las víctimas del "monstruo de Amstetten" fueron trasladadas a una habitación especialmente preparada dentro del complejo hospitalario, donde reciben asistencia médica y psicológica, para lograr que, poco a poco, se acomoden a la vida normal. El reencuentro de Elizabeth con sus hijos y su madre fue descrito por los médicos como "conmovedor".

Sobre las actitudes de las víctimas respecto a su verdugo, el asunto está bajo tratamiento de terapeutas, aunque han sido definidas como "ambivalentes". Por su parte, Herbst pidió a los medios, a la caza de fotografías, respeto a la intimidad de la familia para evitar que su espacio vital vuelva a limitarse.

Un secuestro que impactó al mundo

Josef Fritzl, un técnico electricista jubilado de 73 años, permanece en prisión preventiva en la cárcel de Sankt Polten (a unos 50 km de Amstetten), acusado de haber mantenido encerrada a su hija Elizabeth en el sótano de su casa, y de haberla sometido a violaciones y abusos sexuales durante 24 años (que comenzaron cuando ésta tenía 11 años).

De las violaciones nacieron siete hijos. Uno de ellos, un mellizo, murió en 1996, poco después de nacer, y otros tres fueron adoptados por Josef y su esposa, Rosemarie.

El bebé muerto fue quemado por su "padre-abuelo" en la caldera de calefacción de la casa.

Los restantes tres hijos-nietos de Fritzl, incluida Kerstin, nacieron y vivieron siempre en el sótano, junto a Elizabeth, sin ver la luz del sol hasta que el caso se hizo público en abril.

Fritzl había explicado a las autoridades que su hija Elizabeth se había ido con una secta y que abandonaba a los bebés en la puerta de su casa, con varios años de intervalo.

La esposa de Fritzl y los tres nietos que vivían con ella desconocían el encierro de Elizabeth y sus otros tres hijos.

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