Boston - La periodista estadounidense Jill Carroll, liberada el jueves después de 12 semanas de secuestro en Irak, llegó el domingo a Boston (Massachusetts), donde protagonizó un emocionado reencuentro con su familia.
"¡Siento como si hubiera renacido. Me siento realmente bien!", dijo a una de sus colegas que la acompañó durante el viaje de regreso.
Ella no cesaba de mirar el cielo azul por la ventanilla, según relataron tripulantes del avión que lo trajo de regreso.
"¡Qué libertad. Nosotros aquí sobre las nubes, estamos en el cielo (...) después de todo lo que pasó!", se le escuchó decir emocionada.
Al llegar a Boston, se reunió inmediatamente con su hermana gemela Katie, su padre Jim y su madre Mary Beth.
Carroll, que trabajaba de free lance para el Christian Science Monitor, llegó alrededor de las 12H25 locales (16H25 GMT) a Boston, a bordo de un avión militar que había partido desde la base norteamericana de Ramstein (Alemania).
No hizo ninguna declaración a su llegada, pero había hecho saber el sábado por medio de su diario, que sus captores la obligaron a grabar un video en el que criticó al Gobierno norteamericano la víspera de su liberación.
"Durante mi última noche de cautiverio, mis captores me forzaron a participar en un vídeo de propaganda", explicó Carroll, según un texto leído a la televisión por el editor de Christian Science Monitor.
"Me dijeron que me dejarían partir si cooperaba con ellos. Yo viví todo este tiempo bajo permanente amenaza y lo único que quería era regresar a casa con vida. Entonces, acepté", explicó.
"Las cosas que me han forzado a decir son ahora tomadas por ciertas o como el reflejo de mi punto de vista personal. No son mis opiniones personales. Los que me han secuestrado y asesinaron a Alan Enwiya (su intérprete) son unos criminales", subrayó.
"Yo estuve y sigo profundamente indignada contra los que hicieron eso", observó.
La joven periodista, que empezó a trabajar en Bagdad desde el 2003 y secuestrada el 7 de enero pasado en la capital iraquí cuando se aprestaba a asistir a una cita, había criticado a Estados Unidos y elogiado a los rebeldes iraquíes en el video, pronosticando la victoria de los insurgentes.
El senador republicano John McCain, un ex prisionero de guerra en Vietnam, defendió a Carroll en una intervención televisiva en la cadena NBC.
"Se debe comprender que cuando uno está cautivo lo obligan a hacer cosas contra nuestra voluntad", expresó al ponerse en el lugar de la mujer.
"Que Dios la bendiga. Estoy muy contento que ella haya regresado", enfatizó.
Los secuestradores de la periodista se hicieron pasar por un grupo armado autodenominado "Brigadas de la venganza", quienes amenazaron con matarla si los prisioneros en Irak no eran liberados.
Su intérprete fue muerto a balazos el mismo día del secuestro, el 7 de enero.
Su liberación repentina, para muchos, continúa siendo un misterio.
"Ni nosotros, ni la familia de Jill, ni nuestro gobierno, ni nadie que sepamos ha hecho ninguna negociación a su favor o pagado por su rescate. Simplemente lo desconocemos", dijo el editor del periódico, Richard Bergenheim.
Con Carroll, suma 39 la cantidad de periodistas y ayudantes de medios de comunicación que han sido secuestrados desde la invasión a Irak hace tres años, según la organización independiente Reporteros sin fronteras.
Se estima en 450 los extranjeros actualmente prisioneros en el convulsionado país de Oriente Medio.
AFP