SAN PABLO
Gobernadores del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el mayor aliado del presidente Luiz Lula da Silva en el Congreso, pidieron ayer el retiro de esa fuerza de la coalición del gobierno, en busca de "independencia".
De inmediato el ministro de Comunicaciones, Eunício Oliveira, del PMDB, prometió apagar el "incendio" y su colega de Coordinación Política, Aldo Rebelo, dijo que la amenaza del retiro puede ser "manejable".
El reclamo de los gobernadores fue hecho en momentos en que el gobierno busca ampliar y consolidar la base aliada en el Congreso, donde el PT no cuanta con mayoría propia.
Cuatro de los seis gobernadores del PMDB se reunieron ayer en San Pablo, tras lo cual reclamaron la salida del gobierno nacional para fortalecer el partido con miras a las presidenciales de 2006.
"Debemos fijar una independencia del gobierno federal. No hablamos de oposición", afirmó el presidente del partido y diputado federal Michel Temer.
Sin embargo, destacó la importancia de "tener una propuesta en la economía" y un "proyecto propio para la presidencia en 2006".
OPOSICION. "No hablamos en algún momento de ser oposición, pero podemos ser independientes y apoyar al presidente Lula en las votaciones que sean de interés para el país", expresó el gobernador de Rio Grande do Sul, Germano Rigotto.
Rigotto dijo que "es preciso comprender por qué el PMDB perdió fuerzas en los grandes centros y por qué no es considerado una alternativa para el 2006".
En una línea más dura, la gobernadora de Rio de Janeiro, Rosinha Matheus, opinó que "el PMDB nunca debió haber entrado al gobierno. Y es hora de salir".
De la reunión también participó el marido de Matheus, el ex el gobernador de Rio de Janeiro, presidente estadual del partido y actual secretario de Seguridad, Anthony Garotinho.
Según las opiniones de la prensa local y analistas políticos, Garotinho fue el "gran perdedor" de las elecciones municipales, a raíz de la derrota de sus candidatos en varias ciudades.
En tanto, el ministro Oliveira declaró que va a apagar "cualquier incendio" que altere las relaciones de su partido con el gobierno federal. El ministro admitió que las elecciones dejaron "heridas" que, conjeturó, se van a "diluir" con el tiempo. ANSA