El primer año del gobierno Kirchner

Julia Rodríguez Larreta

Ya se cumple un año del Sr. Kirchner en el gobierno, un mandatario de quien se resaltaba la debilidad electoral que lo rodeaba, a pesar de haber llegado a la Casa Rosada. Sin embargo, desde entonces todas sus actitudes han demostrado su decidida vocación de poder y en esa línea se ha movido, buscando su propio soporte en la ciudadanía y haciendo frente a unos y otros, inclusive al partido al cual pertenece, con su proyecto de "transversalidad", una política de tinte populista y mediático, apuntada a atraer hacia sí a otros sectores, con un discurso afín sobre todo, a las ideas de izquierda. El Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires reclama la sanción de una ley que reglamente el dictado de los decretos de "necesidad y urgencia", de los cuales Kirchner lleva firmados 61 en 12 meses, por lo que de seguir así, va a ser un récord a pesar de contar, supuestamente, con el control del Congreso.

Como en cualquier aspecto. hay otros factores que inciden en los buenos y malos resultados y uno de ellos es la suerte. Kirchner ha podido sostener más fácilmente su alta popularidad gracias a la elevada recuperación económica experimentada en el país, beneficiada por las mejorías operadas en el contexto externo, la suba de los precios de las commodities, del cual el rico suelo argentino es gran productor, y el oxígeno obtenido de no pagar todavía gran parte de sus deudas. Sin embargo, la época de las vacas gordas parece que ha empezado a variar porque por ejemplo, el precio de la soja ha bajado por motivos como la retracción de China en sus compras, país que por otro lado, con sus dimensiones y su crecimiento económico, ha incidido en la tremenda suba del petróleo que afecta al mundo entero, si bien Argentina, a diferencia nuestra, cuenta con la gracia del oro negro. Por el momento, Kirchner ha logrado con su amenaza de gravar más las ventas al exterior, que las petroleras locales sigan vendiendo el barril a 28 dólares en el mercado interno, a pesar de que el internacional esté en los cuarenta dólares. Por otra parte, ni una palabra sobre reducir el pesado componente impositivo que llevan.

GRANO. Por la baja del grano, a la que se suma una cosecha menor en 5 millones de toneladas por factores climáticos, se estima una desvalorización para la cosecha actual de $ 2.200 millones, afectándose la recaudación aproximadamente en $ 1.800 millones.

Si bien el gobierno actual no ha hecho despilfarros demasiado grandes, preocupa que la actual administración no haya aprovechado mejor las circunstancias favorables. La crisis energética, producto en gran medida de la falta de previsión y las actitudes empecinadas y demagógicas del gobierno, ahora se come una gran tajada del sustancial superávit logrado en la Argentina en este período, una situación por cierto no muy frecuente por estos lares.

Del excedente conseguido a través del IVA, el impacto energético se queda con las bondades producidas por la recuperación sufrida por el consumo, al tiempo de anunciarse que las tarifas de los servicios públicos quedarán congeladas el resto del año. El ministro Lavagna, aprovechó el mentado superávit para anunciar qué se va a hacer con él y de paso mandar el mensaje a los acreedores de que, lamentablemente, igual no habrá plata para mejorar la propuesta de pago.

DINEROS. Pero muchos de esos dineros ya se han gastado. De los $ 7.800 millones de pesos, se destinarían $ 2.000 para hacer frente a la crisis de la energía, que indudablemente es imperativo, aun cuando es mucho más difícil de explicar y de aceptar el dinero que se está dispuesto a meter para la creación de otra empresa estatal, Enarsa, cuyo destino puede muy bien ser el convertirse en otro monstruo de carestía, ineficiencia y centro de posible corrupción. Se habla de $ 759 millones por el fuel oil a Venezuela, $ 700 millones para el Fondo de Estabilización de tarifas, $ 256 millones para elevar la cota de Yacyretá, además de $ 383 millones para obras de infraestructura. Un dato curioso respecto de la represa, cuando por otro lado se detectan avances estatistas de este gobierno, es que se dice que Kirchner habría estado hablando con el magnate mexicano Carlos Slim, sobre un viejo y ahora desempolvado proyecto de Dromi (el que organizó la mala privatización de Aerolíneas, en tiempos de Menem), para la privatización de Yacyretá.

En el terreno de las dudas, figura el aumento del gasto permanente, porque la abundancia recaudatoria, debida a un crecimiento del 10,5% en el primer trimestre, no es muy factible que continúe por lo antes mencionado y por los problemas que afectan al Brasil, cuya influencia es enorme en la región.

Del momento en que desde el gobierno se habla de gastar el superávit, (que posiblemente que ronde el 4%), es fácil imaginar el precalentamiento en que ya estarán metidos sectores como el de los piqueteros, mientras no se han hecho avances en un aspecto que es muy importante y forma parte de lo acordado con el FMI: la reforma del sistema de coparticipación federal, que automáticamente obliga a enviar a las provincias una gran parte del dinero recaudado. El organismo internacional, ante los nulos avances, pasó a exigir en vez, la búsqueda de un pacto de "solvencia fiscal", para ponerle un freno al gasto provincial, pero el gobierno no progresa para nada con los gobernadores, a pesar de que debería dirigir una buena cuota de sus esfuerzos a esta estrategia en lugar de a otras más marketineras.

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