El peligroso "chantaje" nuclear de Putin y el temor a un desastre, según Nobel de la Paz

Zaporiyia. Foto: AFP.
This screen grab taken on March 4, 2022 from a footage of the Zaporizhzhia nuclear authority shows a wide view of the Ukrainian nuclear plant during attack with shell fire by Russian forces. - Western leaders had expressed horror Friday after the Zaporizhzhia plant in southern Ukraine was attacked with shell fire and taken over by invading Russian forces. (Photo by various sources / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO /UKRAINIAN NUCLEAR AUTHORITIES " - NO MARKETING - NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS
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GUERRA ENTRE RUSIA Y UCRANIA

Béatrice Fihn, responsable de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN, por sus siglas en ingles), cree que este es uno de los “momentos más aterradores”.

El presidente ruso Vladimir Putin ejerce un “chantaje” nuclear para impedir al mundo ayudar a Ucrania, algo “muy peligroso”, denunció Béatrice Fihn, responsable de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN, por sus siglas en ingles), ONG galardonada con el premio Nobel de la Paz en 2017.

“Pienso que es uno de los momentos más aterradores en materia de armas nucleares”, afirmó Béatrice Fihn, directora ejecutiva de la ICAN, en entrevista con AFP.

Para esta sueca de 40 años, el nivel de amenaza nuclear nunca fue tan elevada y confiesa que “es increíblemente preocupante”.

Unos días después de haber lanzado sus tropas contra Ucrania el 24 de febrero, el presidente ruso puso en alerta la fuerza de disuasión nuclear.

Una decisión “muy poco habitual”, subrayó la jefe de inteligencia estadounidense Avril Haines ante el Congreso el martes y subrayó que eso no ocurría “desde los años 60”.

“Es muy peligroso”, considera Fihn, pues “no solo tiene como objetivo generar miedo en el mundo entero, sino impedir ayudar a Ucrania”.

Para Fihn, Vladimir Putin cambió el paradigma de la disuasión. Ahí donde el arsenal nuclear debía impedir el conflicto, Rusia lo utiliza para propiciarlo.

“Rusia lo utiliza como chantaje para poder invadir Ucrania y que nadie pueda intervenir”, señala Fihn.

Pero por ahora piensa que es poco probable que el presidente ruso recurra al arma nuclear, aunque “eso no debe ser descartado” y “empezamos a temer que ocurra”, confiesa.

“Malentendidos pueden amplificarse muy rápido” y podríamos terminar “en el uso de lo nuclear por accidente”.

El ICAN ganó el Nobel de la Paz por haber trabajado a favor del Tratado de prohibición de las armas nucleares, ratificado por 59 países, pero sin la participación de las potencias nucleares.

Fihn dijo que cuando termine esta guerra, Rusia no debería ser autorizada a guardar su arsenal. “Deberían hacer algo para que pueda regresar a la comunidad internacional y eso debería ser el desarme nuclear”, considera.

“Todo el mundo está aterrorizado”, según Fihn, quien reconoce que la situación es dura para ella. “Pasé los diez últimos años hablando de lo que ocurre cuando un arma nuclear es utilizada, lo que le sucede a los cuerpos y a las ciudades” y “creo que es muy duro hablar de esto ahora”.

El temor por un desastre nuclear durante la guerra en Ucrania también es compartido por el alto representante de la Unión Europea (UE) para Asuntos Exteriores, Josep Borrell. El diplomático español instó ayer miércoles a Rusia a mantener la seguridad de la infraestructura nuclear en Ucrania.

Borrell informó a través de su perfil oficial en Twitter que ha hablado con el secretario general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi, sobre la “muy preocupante situación” de la planta de Chernóbil.

“Pido a Rusia que preserve la seguridad de la infraestructura nuclear en Ucrania”, indicó el español.

Borrell expresó su “total apoyo” a los esfuerzos del OIEA por encontrar un “acuerdo sobre soluciones prácticas en estas dramáticas circunstancias”.

Grossi ha venido insistiendo en reunirse lo antes posible con Ucrania y Rusia para negociar un acuerdo marco para proteger las instalaciones atómicas del país.

El OIEA afirmó este miércoles que el fallo del suministro eléctrico en la central de Chernóbil, tomada por tropas rusas durante su invasión de Ucrania, no supone un “impacto crítico en la seguridad”.

Esta agencia de la ONU considera que la carga térmica de la piscina de almacenamiento de combustible gastado y el volumen de agua de refrigeración de la central nuclear “son suficientes para eliminar eficazmente el calor sin necesidad de suministro eléctrico”.

La OIEA, que lleva días advirtiendo del peligro que suponen los ataques militares rusos cerca de instalaciones nucleares ucranianas, ha asegurado que esta situación viola un pilar esencial de la seguridad nuclear, el de mantener asegurado el suministro de electricidad.

Pese a ese riesgo, señaló que “en este caso el OIEA no ve un impacto crítico en la seguridad”.

El Ministerio de Exteriores de Ucrania alertó ayer miércoles que, tras la caída del suministro en la planta, los generadores de reserva tienen capacidad para mantener funcionando durante sólo 48 horas los sistemas de refrigeración de la piscina de combustible usado.

El ministro de Exteriores, Dmitro Kuleba, advirtió que esa situación hacía “inminente un escape radiactivo”.

Chernóbil.

Rusia afirmó ayer miércoles que fuerzas ucranianas atacaron la red eléctrica que abastece a la central nuclear de Chernóbil y que fueron expertos rusos quienes actuaron inmediatamente para cambiar a los generadores diesel de reserva.

El viceministro de Defensa de Rusia, Nikolai Pankóv, respondía así a las acusaciones de responsables ucranianos, que dijeron que la central se había quedado sin electricidad debido a la ocupación rusa.

“Debo señalar con gran pesar que los nacionalistas ucranianos cometieron otra provocación, una provocación extremadamente peligrosa. Atacaron la subestación y las líneas eléctricas que alimentan la planta de energía nuclear de Chernóbil. Los expertos rusos tomaron medidas inmediatas para cambiar a fuentes de energía del generador diesel de respaldo “, dijo Pankóv, según las agencia rusa Sputnik. (AFP, EFE)

ONU: sin rastros de armas biológicas

La ONU aseguró ayer que no tiene ninguna constancia de la existencia en Ucrania de programas ilegales de armas químicas y biológicas, tal y como ha denunciado Rusia. Preguntado al respecto, el portavoz Stéphane Dujarric dijo a los periodistas que la organización no tiene información que confirme esas acusaciones rusas. Además, apuntó que la Organización Mundial de la Salud (OMS), no tiene conocimiento de ninguna actividad por parte de Ucrania “que sea inconsistente con sus obligaciones con base en tratados internacionales, incluyendo sobre armas químicas o biológicas”.

Para qué tomar una central nuclear

Después de Chernóbil y de Zaporiyia, el ejército ruso podría intentar apoderarse de una tercera central nuclear ucraniana, Konstantinovka, en el sur, en una arriesgada estrategia que busca debilitar la resistencia en Ucrania.

Con 15 reactores en cuatro sitios, Ucrania es el séptimo productor mundial de energía nuclear, que representa la mitad de su producción de electricidad.

Rusia se apoderó recientemente de Zaporiyia, la central más importante de Europa. Sus reactores se pusieron en marcha entre 1984 y 1995 y son de concepción moderna, en comparación con Chernóbil (central construida en 1970).

¿Por qué arrebatar las centrales? “Esto permite cortar el abastecimiento en las grandes ciudades. Sin electricidad, no hay calefacción ni agua corriente ni frigoríficos ni congeladores”, explica Jean-Marc Balencie, analista de relaciones internacionales. “Uno de los objetivos de los rusos es que la gente se marche, desgastar sus capacidades y la voluntad de los resistentes para defenderse”.

Los tres reactores nucleares de la central de Konstantinovka, situados entre Jersón -la primera gran ciudad ocupada por los rusos- y Odesa -uno de sus principales objetivos- podrían estar en el radio de alcance de los obuses rusos en pocos días.

¿Cómo tomar el control? “Los soviéticos planificaron la construcción de muchas de estas instalaciones. Tienen los planos en Moscú”, asegura una fuente militar francesa, que pidió el anonimato.

Rusia puede llevar a “sus equipos de ingenieros para ocuparse de la central”, explica esta fuente, u obligar a permanecer en ella a los técnicos ucranianos, como ocurre en Chernóbil.

El ejército ruso se apoderó al inicio de su ofensiva del sitio del peor accidente nuclear del mundo, en 1986. Más de 200 personas, del personal de mantenimiento y de seguridad, tienen prohibido salir del recinto desde el 24 de febrero.

El ataque ruso a la central de Zaporiyia provocó por su parte un incendio dentro del recinto. Pese a que las llamas sembraron la preocupación en todo el mundo, los datos más recientes del OIEA muestran niveles “normales” de radiación. (AFP)

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