CIUDAD DEL VATICANO | ANSA
El Papa Benedicto XVI exhortó a los obispos irlandeses a afrontar con determinación los casos de pedofilia cometidos por miembros de la Iglesia, que se comprometió, por su parte, a cooperar con la Justicia y las autoridades civiles.
Ayer y el lunes, el pontífice estuvo reunido con una delegación de 24 obispos irlandeses y miembros de la Curia romana para tratar la situación de la Iglesia en ese país tras la divulgación del informe Murphy Commission Report, que reveló la existencia de 320 casos de abusos sexuales realizados por 46 sacerdotes entre 1975 y 2004.
"El Santo Padre observó que el abuso sexual de niños y jóvenes no es sólo un crimen atroz, sino también un pecado grave que ofende a Dios y hiere a la dignidad de la persona humana, creada a su imagen", destacó un comunicado que la Santa Sede divulgó tras el encuentro.
El Papa, "aunque es consciente de que la dolorosa situación actual no se resolverá rápidamente, exhortó a los obispos a afrontar los problemas del pasado con determinación y decisión, y a enfrentarse a la presente crisis con honestidad y coraje", subrayó la nota.
En la reunión, que duró dos días y que fue la continuación de un encuentro celebrado el pasado 11 de diciembre, Benedicto XVI y los obispos analizaron "el fracaso de las autoridades de la Iglesia durante muchos años para afrontar eficazmente los casos de abusos sexuales de jóvenes por parte de algunos clérigos y religiosos irlandeses". En ese sentido, el Vaticano señaló que todos los que participaron del encuentro reconocieron que esa crisis desembocó en el desmoronamiento de la confianza en la jerarquía eclesiástica y perjudicó su testimonio del Evangelio y sus enseñanzas morales.
Retomando el tema que "le preocupa y angustia", el Pontífice pidió a la Iglesia irlandesa que actúe "rápidamente, con determinación, honestidad y coraje" para salir de la crisis creada por estos delitos.
Según trascendió después del encuentro, los obispos, los miembros de la Curia y el Papa reconocieron que la Iglesia en Irlanda no estuvo en condiciones de actuar e impedir lo sucedido.
En la mañana del lunes 15, el Benedicto XVI inauguró la reunión con una breve introducción, tras lo cual todos los obispos irlandeses participaron dando su visión de los hechos y sus sugerencias.
Según el documento difundido ayer, "todos los obispos expresaron francamente el sentido de pena, rabia, traición, escándalo y vergüenza expresado en numerosas ocasiones por aquellos que han sufrido abusos. Se ha dado un sentimiento de indignación por parte de los laicos, sacerdotes y religiosos en este sentido".
SOLUCIONES. Los purpurados también aprovecharon su intervención para exponer el apoyo que ofrecen miles de laicos voluntarios preparados para garantizar la seguridad de los niños en todas las actividades de la Iglesia. Después de reconocer que "en el corazón de la crisis se encuentran errores de juicio y omisiones", los obispos dijeron que tomarán "medidas significativas".
También expusieron su compromiso para trabajar con las autoridades de Irlanda y con el Consejo Nacional para la Salvaguardia de los Niños en la Iglesia Católica en Irlanda, a los efectos de garantizar que los "criterios, políticas y procedimientos representen las mejores prácticas en este campo".
Pero el asunto no quedó allí y Benedicto XVI abordó también la crisis más general que afecta a la Iglesia, que el Vaticano sostiene que está unida a la falta de respeto a la persona humana. El Papa confió ayer "cómo la debilitación de la fe ha sido un factor que ha contribuido de manera significativa al fenómeno de los abusos sexuales de menores", al mismo tiempo que subrayó "la necesidad de una reflexión teológica más profunda sobre toda la cuestión", e hizo un llamamiento a mejorar "la preparación humana, espiritual, académica y pastoral de los candidatos tanto al sacerdocio como a la vida religiosa, así como de aquellos que han sido ordenados y han profesado los votos religiosos".
En una conferencia de prensa que dio fin a las jornadas, el presidente de la Conferencia Episcopal irlandesa, el cardenal Sean Brady, dijo que el abuso de menores por parte de sacerdotes no es un problema exclusivo de Irlanda ni de los países anglófonos y destacó el énfasis del Papa en que los obispos se unan para afrontar esta crisis.