Si usted desea entender por qué Israel está construyendo un muro y cerca en torno a Cisjordania para defenderse de los bombarderos suicidas, simplemente suba a un autobús en Jerusalén. No podrá resistir la necesidad de bajarse. Empezará a observar estrechamente a cada pasajero. Verá intensamente cada mochila. Sus músculos se contraerán cuando otro autobús se detenga al lado del suyo. Y simplemente no podrá esperar más el momento de bajarse del vehículo.
Sí, los israelíes lo admiten. Los bombarderos suicidas que atacan en autobuses y cafés los ha hecho sentirse locos, y la combinación de muro y cerca que están construyendo es una expresión concreta de todos esos temores primordiales.
"Es un proyecto trágico", dice el periodista Ari Shavit. "Se ve como el Muro de Berlín. Se ve mal. Pero hay mucho que se puede decir en defensa del muro. Nadie en Israel realmente deseaba esa barrera: el gobierno no la quería, el ejército no la quería, el ala derechista no la quería. Fue impuesta por el sentimiento popular. Es la reacción del pueblo israelí a la intifida y los bombarderos suicidas. Lo que el muro dice es que deseamos mantener un estilo de vida: un país pequeño, cuerdo y tranquilo que sea nuestro, que mantenga tanto a los palestinos como a los colonos afuera. En este sentido, creo que tiene sentido".
Sin duda alguna, este muro-cerca marca un hito en el conflicto entre israelíes y palestinos. Pero si será un hito hacia la cordura y la tranquilidad, como esperan muchos israelíes, o si en lugar de eso dará renovado ímpetu al conflicto, dependerá, literalmente, de la forma en que resulte esa barrera.
Por el momento, sólo una quinta parte del muro ha sido construido, a lo largo de las fronteras norte y oriental entre Cisjordania e Israel, y en unas pocas áreas en Jerusalén. Pero a medida que el muro se alargue hacia el sur, Ariel Sharon, el Primer Ministro israelí de línea dura, pronto tendrá que decidir: ¿continuará apegándose aproximadamente a la frontera de la Línea Verde (establecida por la ONU en 1967) o girará hacia el este, ingresando profundamente en Cisjordania, para proteger a la mayoría de los asentamientos israelíes? Si gira hacia el este, encerrará a cientos de miles de palestinos, separándolos de sus campos de cultivo, familias y empleos, en un proceso que ya se está iniciando.
Por ahora, Sharon parece estar paralizado. Los estadounidenses, los partidos israelíes de orientación izquierdista y los palestinos están presionando para mantener las siguientes etapas del muro cerca de la Línea Verde; los colonos están presionando para que se abandone por completo ese proyecto o bien que se incluyen todos los bloques de colonias, mientras que la mayoría silenciosa de pasajeros israelíes cotidianos de autobuses simplemente está gritando: "¡Construyan el muro!".
En otras palabras, la izquierda israelí desea que el muro sea construido en una forma que sea seguro que Israel abandone Cisjordania, y la derecha desea que el muro sea construido de tal forma que sea seguro para Israel permanecer en Cisjordania.
Si el muro se extiende a lo largo de la Línea Verde, sería una señal para los palestinos de que enfrente de ellos hay un acuerdo que pueden aceptar —y que podrían afinarse aún más en las pláticas de paz—, al tiempo que daría a los israelíes la seguridad que desean, y sería una señal para los colonos más allá del muro de que no tienen un futuro.
Si el muro se aleja de la línea Verde, para internarse en Cisjordania —como Sharon ha sugerido que podría ocurrir— nos encaminamos a un desastre.
Las buenas cercas hacen buenos vecinos. Pero sólo si su cerca corre a lo largo de un límite lógico, justo y consensual, no a través de la mitad del patio trasero de su vecino. Si este muro es utilizado para absorber unilateralmente pedazos de Cisjordania para incluir a los asentamientos israelíes más lejanos, entonces "sólo se convertirá en otro Muro de los Lamentaciones", dice el politólogo israelí Yaron Ezrahi. "Los judíos estarán lamentando el colapso de su sueño de un estado democrático judío, y los palestinos llorarán por la oportunidad perdida de transformar sus sacrificios en un estado palestino viable al lado de Israel".
© "The New York Times"