MOGADISCIO | AP, AFP Y ANSA
El superpetrolero saudita secuestrado por piratas en las aguas del océano Índico, cargado con dos millones de barriles de crudo, atracó ayer en un puerto somalí. Un nuevo capítulo más de una cadena de ataques similares que no terminan.
Los bandidos que secuestraron el superpetrolero saudita cargado con el equivalente a 100 millones de dólares en petróleo crudo lo anclaron frente a la costa somalí, donde provocó estupor entre los pescadores ante el tamaño del buque, de 330 metros de largo.
Se trata del primer gran petrolero y el mayor barco con el que logran hacerse los piratas que operan en las costas de Somalia. La noticia contribuyó a que el precio del crudo se disparara y añade presión para resolver los problemas de seguridad marítima en el Cuerno de África.
El Sirius Star, uno de los petroleros más grandes y más nuevos de toda la flota mundial, se encontraba anclado ayer en el puerto de Haradhere, a unos 300 kilómetros al norte de Mogadiscio, según señaló ayer Bile Mohamoud Qabowsade, consejero del estado separatista de Puntland.
Por su parte, el teniente Nathan Chistensen, portavoz de la Quinta Flota estadounidense, con base en Bahrein, confirmó que el barco secuestrado está en Haradhere.
El ataque. El secuestro del superpetrolero se llevó a cabo el sábado cuando éste viajaba con una tripulación de 25 personas (de nacionalidad británica, filipina, croata, polaca y saudita) y una carga valorada en 100 millones de dólares.
El Sirius Star, además de medir 330 metros de largo, pesa lo que tres portaaviones estadounidenses. El mismo fue atacado en alta mar a más de 450 millas náuticas (unos 800 kilómetros) al sureste de la ciudad de Mambasa, en Kenia. Es el punto de acción más alejado del radio habitual de los piratas somalíes en que estos lograron atacar.
El jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., Michael Mullen, reconoció que los piratas "están muy bien armados y tácticamente son muy buenos". Mullen, que se declaró "sorprendido" por el ataque de los piratas en "muy alta mar", confesó la dificultad de realizar una intervención armada contra estos bandidos. "Una vez abordado (el barco), es muy difícil detenerles, porque evidentemente tienen rehenes", manifestó.
La nave Sirius Star pertenece al gigante petrolero saudita Aramco, ninguno de sus tripulantes fue herido en el asalto según la compañía Vela International Marine Lt, que gestiona el superpetrolero.
otros ataques. Los piratas somalíes secuestraron el séptimo buque en 12 días. Ayer la armada estadounidense reportó la toma de un carguero iraní en el Golfo de Aden.
La capitana de la fragata, Jane Campbell, de la quinta Flota con base en Bahrein, dijo que el buque llevaba bandera de Hong Kong pero es operado por la empresa iraní Islamic Republic of Iran Shippings Lines.
La OTAN señaló ayer que no enviará ninguno de sus tres buques de guerra hacia el Golfo de Aden. La quinta flota estadounidense también precisó que no prevé enviar naves para interceptar a los barcos.
Los expertos aseguran que pocos barcos pueden sentirse seguros en las aguas del océano Índico e instan a que las empresas busquen rutas más seguras; esto incrementaría los gastos de transporte (ver aparte).
El grupo naviero Odjell SE comunicó ayer que ordenó a más de 90 buques cisterna rodear toda África para evitar a los piratas somalíes.
La buena vida de los corsarios
Al igual que los narcotraficantes en México o la mafia en Italia, en Garowe, capital de Puntland en Somalia, los reyes de la delincuencia son los piratas. "Ellos tienen dinero, tienen poder y se vuelven más fuertes cada día (...) Se casan con hermosas mujeres, construyen enormes casas, andan en automóviles nuevos y tienen las últimas armas", precisó Abdi Farah Juha, ciudadano de Garowe. La gran mayoría de los piratas tienen entre 20 y 35 años, ellos entraron en el "negocio" por la misma razón que los viejos corsarios del Caribe, para volverse ricos. Los piratas se dividen en tres grupos: ex pescadores, a los que su conocimiento del mar los ha convertido en los grandes cerebros de las operaciones; ex guerrilleros, que le ponen la cuota de violencia que más los asemeja a los viejos corsarios; y los nerds, expertos en tecnología que le insertan modernidad al asunto con su sistemas GPS y armas de última generación. Pese a las diferencias se llevan bien y rara vez se registran enfrentamientos entre ellos. Es que tienen en mente un solo objetivo: el promedio de dos millones de dólares que cobran por cada rescate de las naves que toman en el Golfo de Aden. Fuente: BBC Mundo