El gobierno de EE.UU. anuncia aranceles del 25% adicional a los países que estén vinculados a Irán

Mientras tanto, avanzan las negociaciones entre las partes. El régimen iraní dispuesto a transar, pero no a renunciar a su “derecho producir uranio enriquecido”.

Diario irán
Información. Un ciudadano iraní consulta un diario que informa sobre la primera ronda de conversaciones entre Irán y Estados Unidos.
Foto: AFP

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el viernes una orden ejecutiva que establece un arancel adicional del 25 % sobre productos de países que compren, importen o adquieran bienes o servicios de Irán, al considerar que las acciones de Teherán representan una amenaza para la seguridad nacional, según trascendió ayer.

Asimismo, se anuncian nuevas conversaciones entre EE.UU. e Irán, al tiempo que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se reunirá con Trump esta semana para tratar el asunto iraní.

La orden sobre los aranceles, difundida por la Casa Blanca, recuerda que la emergencia nacional relacionada con Irán fue declarada por primera vez en 1995 y ampliada en varias ocasiones, incluyendo sanciones a sectores energéticos, petroquímicos y de derechos humanos. La nueva sanción para los países que se relacionen comercialmente con Teherán, es según la Administración de Trump, “consecuencia” de que la política iraní sigue representando un riesgo que requiere medidas adicionales.

El secretario de Comercio identificará a los países que realicen transacciones con Irán, y el secretario de Estado, en consulta con otros funcionarios, determinará la extensión del arancel.

Trump podrá modificar la orden ante represalias de otros países o si Irán o los afectados adoptan medidas alineadas con la política estadounidense.

Conversaciones

El ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, afirmó ayer sábado que espera que las conversaciones nucleares con Estados Unidos continúen pronto, pero reiteró las líneas rojas de su país, como son el enriquecimiento cero o la limitación de su programa de misiles. Además alertó de que su país prefiere la diplomacia a la guerra, pero aseguró que Irán atacará bases estadounidenses en la región si es agredido.

“En mi opinión, la segunda ronda de negociaciones se celebrará en los próximos días”, dijo Araqchí en una entrevista con la cadena Al Jazeera en Doha, un día después de retomar las negociaciones nucleares con EE.UU. en Omán.

El jefe de la diplomacia iraní aseguró la segunda ronda de negociaciones se podían celebrar en un lugar distinto a Mascate e insistió en que su país está listo para “negociar con rapidez y alcanzar un acuerdo justo”. Ese “acuerdo justo” no debe incluir la prohibición de que Irán no enriquezca ni la salida del país del uranio enriquecido que posee, entre ellos 440 kilos al 60 %, un nivel cercano al militar, dijo.

Tampoco está dispuesto a limitar su potente programa de misiles balísticos, que cuenta con proyectiles que tienen un alcance de 2.000 kilómetros.

“Es una cuestión puramente defensiva para nosotros y no es negociable, ni ahora ni en el futuro”, aseveró. Lo único que Irán está dispuesto a negociar es el nivel de enriquecimiento, según dijo el ministro al canal catarí.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó hace unos días que un acuerdo con Irán debe incluir del programa nuclear iraní, la limitación de sus misiles balísticos y su apoyo a los grupos terroristas de Hamás, Hezbolá y los hutíes del Yemen.

Israel

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se reunirá el miércoles en Washington con Trump para “discutir las negociaciones con Irán”, anunciaron ayer sábado sus servicios.

Netanyahu “considera que toda negociación debe incluir la limitación de los misiles balísticos y el congelamiento del apoyo al eje iraní”, en referencia a los grupos armados aliados de Teherán en la región, según el comunicado.

Todas estas negociaciones se producen en uno de los momentos más bajos de la República Islámica, tras vivir en enero las protestas más violentas desde su fundación en 1979, en medio de una grave crisis económica y un fuerte descontento de la población. Las protestas comenzaron en diciembre por la caída del rial, pero pronto se extendieron por el país pidiendo el fin de la República Islámica y llegaron a su fin en una represión en la que Teherán reconoce 3.117 muertos. Sin embargo, organizaciones opositoras como HRANA, con sede en EE.UU. sitúan en 6.955 los fallecidos, o más.

Con información de EFE y AFP

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