"El futuro de Japón está en juego en las próximas elecciones"

Una encendida polémica sobre el rumbo de la gigantesta y estatal empresa de Correos de Japón precipitó ayer la disolución de la Cámara de Diputados y el llamado a elecciones anticipadas para ese cuerpo legislativo, el próximo 11 de setiembre.

El primer ministro japonés, Junichiro Koizumi tomó esa drástica determinación luego de que el Senado rechazara su proyecto de privatización de los servicios postales. "Es lamentable que los proyectos de ley hayan sido rechazados por el Parlamento. Pero me gustaría escuchar claramente la voz del pueblo, quiero saber si está a favor o en contra de la privatización. Por eso opté por disolver la Cámara de diputados", explicó el primer ministro en conferencia de prensa.

Los 242 senadores nipones rechazaron el plan del primer ministro por 125 votos contra 108. A principios de julio, la reforma fue aprobada en la Cámara de diputados; el proyecto divide incluso a la agrupación del propio Koizumi, el Partido Liberal Demócrata (PLD, derecha). De hecho, 37 diputados y una veintena de senadores del PLD votaron en contra de la reforma, que establece una privatización gradual del servicio público postal.

El núcleo del problema reside en que el Correo público japonés no es únicamente una empresa de servicio postal. En verdad, se trata del principal banco del mundo, presente en cada rincón del país, con 270.000 empleados y más de 25.000 sucursales. Su patrimonio es de 3,1 billones de dólares: el 85% corresponde a ahorros de las familias japonesas y pólizas de seguros de vida.

El embajador de Japón en Montevideo, Shinichi Kuyama, explicó a El País los alcances de la crisis política.

—¿Por qué el gobierno japonés planea la privatización del Correo?

—El primer ministro Koizumi considera que la privatización de los servicios postales es el primer paso hacia un cambio en el sistema económico de Japón. Ahora, el gobierno central y los municipios tienen una inserción en la economía mayor al sector privado y el primer ministro desea cambiar esa relación.

—¿Por qué la reforma genera tanto rechazo?

—La empresa de Correos se creó en la Era Meijí —primera industrialización de Japón— y desde hace más de cien años ha venido creciendo hasta formar una gigantesca burocracia. El gobierno entiende que mantener el mismo sistema es nada más por una pereza de cambiar. Aunque siempre es difícil ir contra lo establecido, por más que se proponga algo mejor.

—¿Cómo imagina el futuro político de su país? ¿Triunfará esa reforma?

—Hay una instancia que será clave el 11 de setiembre, porque más allá de las elecciones de diputados, será también un plebiscito sobre el proyecto socioeconómico que ha puesto a discutir el gobierno.

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