El cómodo nivel de vida europeo se termina

Crisis. Los habitantes de la UE ante inseguridad laboral, beneficios y jubilaciones en riesgo

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París | THE NEW YORK TIMES

En toda Europa Occidental el "estilo de vida de superpotencia", todo lo que se daba por sentado y ganado en el transcurso de la vida está, de pronto, en riesgo. El continente entra en un periodo de austeridad.

La crisis pautada por el déficit de las finanzas públicas que amenaza al euro, también ha puesto en duda la sustentabilidad del estándar de bienestar social europeo, que fue construido por los gobiernos de izquierda desde el final de la II Guerra Mundial.

Los europeos se han jactado de su modelo social, con generosas vacaciones, temprana edad jubilatoria, sistemas nacionales de salud y la amplitud de los beneficios sociales, que contrastaba con la comparativa austeridad y dureza del capitalismo estadounidense.

Debido a la protección que les brinda la OTAN y al paragüas nuclear estadounidense, los europeos se han beneficiado de bajos gastos de defensa. También han traducido los altos impuestos en una red de contención social que protege a las personas desde la cuna hasta la tumba. "La Europa que protege", es uno de los eslóganes de la Unión Europea (UE). Pero, a lo largo de Europa, los elevados presupuestos, los declinantes ingresos fiscales y el envejecimiento de la población han generado crecientes déficits. Las malas noticias recién comenzaron.

Con bajo crecimiento, baja tasa de natalidad y una esperanza de vida cada vez más larga, Europa ya no puede darse el lujo de mantener su cómodo estilo de vida, al menos sin un periodo de austeridad y cambios sistanciales. Los gobiernos intentan dar seguridad a los inversores, mediante recortes salariales, el incremento de la edad jubilatoria, la extensión de la jornada laboral y la reducción de los beneficios jubilatorios y de atención de la salud.

"Ahora estamos en la etapa de rescate", dijo el ministro de Relaciones Exteriores de Suecia, Carl Bildt. "Pero, debemos hacer la transición lo antes posible a la etapa de reformas. El verdadero problema es la reforma del déficit", indicó, apuntando a la necesidad de cambios estructurales.

Hasta el momento, la reacción a los esfuerzos de los gobiernos por reducir el gasto ha sido de pesimismo y enojo, a sabiendas de que el sistema actial resulta insostenible.

A Aris Iordanis, de 25 años, economista que se desempeña en una librería de Atenas, le molesta pagar altos impuestos para financiar al inflado sector público de Grecia y a sus empleados. "Se pasan años tomando café y hablando por teléfono y se jubilan a los 50 años con generosas prestaciones". indicó. "Así como están las cosas, nosotros tendremos que trabajar hasta los 70 años".

En Roma, Aldo Cimaglia profesor de fotografía, de 52 años, es pesimista sobre sus perspectivas después de la jubilación. "Todo se va a venir abajo porque no va a haber nadie que aporte a las arcas jubilatorias", sostuvo. "No lo digo solo por mí: este país no tiene futuro".

El cambio, que de cualquier manera hubiera sido inevitables, ahora se impone con urgencia. La población de la UE envejece con rapidez, mientras la tasa de natalidad disminuye. El desempleo creció, a medida que las industrias tradicionales se mudaron a Asia. La economía de la región no es competitiva en los mercados mundiales.

La Comisión Europea, pronostica para 2050 que el porcentaje de europeos de más de 65 años casi se habrá duplicado.

"La vida fácil se terminó en países como Grecia, Portugal y España, pero también para nosotros", dijo Laurent Cohen-Tanugi, un abogado galo, que realizó un estudio sobre Europa en la economía global, para el gobierno de Francia. "A muchos europeos quizá no les guste considerar el problema en esos términos, pero esa es la tormenta que enfrentamos. No podemos solventar el viejo modelo social".

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