Río de Janeiro inició ayer domingo tres días de desfiles de carnaval con un homenaje a Luiz Inácio Lula da Silva, un evento tachado por la oposición de propaganda electoral en un año en que el presidente buscará la reelección.
Los desfiles de las 12 principales “escolas” de samba -una feroz competencia con carrozas gigantes, percusión y reinas de samba ligeras de ropa- son el plato fuerte del Carnaval de Río. Cada escuela elige cada año un tema, a menudo vinculado al legado afrobrasileño de Brasil o a temas sociales o culturales.
Académicos de Niteroi, que fue la primera en desfilar ayer, decidió homenajear a Lula, la primera vez que un presidente en ejercicio es objeto de un tributo en la famosa avenida del Sambódromo.
Los ensayos públicos del espectáculo encendieron la controversia al mostrar en una pantalla imágenes burlonas del expresidente Jair Bolsonaro.
La oposición denunció el desfile como equivalente a un acto de campaña meses antes de que la oficial comience en agosto, y exigió que se recortara la financiación pública a la escola de samba.
Lula, de 80 años, busca un cuarto mandato en las elecciones de octubre. El ultraderechista Bolsonaro ha ungido a su hijo mayor, Flávio, actual senador, como su heredero político y candidato presidencial.
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) rechazó por unanimidad el jueves las solicitudes presentadas por dos partidos de oposición para impedir que Académicos de Niteroi - ciudad vecina de Río- desfile del domingo al considerar que el espectáculo constituye una “campaña electoral anticipada”.
La corte dijo que no podía impedir un desfile que aún no había tenido lugar, ya que no había pruebas de violación de la ley electoral, pero advirtió que podría investigar irregularidades después del show.
AFP