LONDRES | THE ECONOMIST
Un año nuevo puede traer un estallido de optimismo, aun en un lugar con problemas como la eurozona. Las cifras no son tan estimulantes como para sugerir que la economía de la eurozona evitará la recesión. Probablemente, la situación empeore.
Los mercados bursátiles han estado un poco más alegres, ayudados por mejores cifras sobre el empleo y la producción provenientes de Estados Unidos. Los inversores en bonos parecen menos asustadizos: el 5 de enero, una subasta realizada de bonos del gobierno francés por 8.000 millones de euros (equivalentes a US$ 10.400 millones) tuvo una suscripción confortablemente excesiva. Los 498.000 millones de euros (US$ 627.000 millones) que los bancos pudieron pedir prestado en términos baratos del Banco Central Europeo (BCE), en diciembre, ayudaron a calmar los nervios.
Las noticias sobre la economía también han sido un poco mejores. El índice de actividad de los negocios, que tiene como base el relevamiento de los gerentes de compras a lo largo de la eurozona, creció por segundo mes consecutivo. La economía alemana se ha mantenido con resiliencia, pese a los problemas en el borde Sur de la Unión Europea. Creció 3% en 2001, de acuerdo con cifras de esta semana, de la oficina de estadísticas. La confianza de los empresarios se reanimó en los últimos dos meses de 2011, en función de la medición publicada por Ifo, un grupo de investigación de Munich. La tasa de desempleo, en diciembre, cayó al 6,8%, la más baja desde 1991.
Sin embargo, las cifras no han sido tan animadas como para sugerir que la economía de la eurozona evitará la recesión. El PIB alemán probablemente se haya contraído en último trimestre de 2011, señala la oficina de estadísticas. El PIB francés estuvo chato, señala su Banco Central. Si se agregan cifras más sombrías de Italia, España y otros lugares, el PIB de la eurozona pudo haber caído 0,3% o 0,4%. El brillante comienzo del año podría significar que el actual trimestre no será peor que el anterior, pero mucho dependerá de si los mercados financieros continúan en calma. Con tantas cosas que pueden salir mal, las posibilidades de que eso ocurra son escasas.
INCERTIDUMBRE. Las preocupaciones comienzan con la deuda soberana. Barclays Capital admite que los gobiernos de la eurozona deben reunir 218.000 millones de euros (US$ 279.000 millones) en bonos nuevos en el primer trimestre, de los cuales, 167.000 millones de euros (US$ 213.700 millones) son necesarios para pagar los vencimientos de deuda. Unos 300.000 millones de euros (US$ 384.000 millones) en papeles de corto plazo también deben ser vendidos. Italia será el emisor individual más grande: tiene dos trozos de deuda que se vencen en las últimas semanas de enero y febrero. El gobierno probablemente tenga que pagar un alto precio por su dinero.
Si la eurozona tuviera una red de seguridad para países que han caído en desgracia en los mercados de bonos, un rechazo de los mercados sería menos preocupante. Pero, la cumbre de la UE realizada en diciembre aplazó hasta marzo una discusión respecto de si debe incrementar el fondo de rescate de la eurozona, que es de 500.000 millones de euros (US$ 640.000 millones). La posición del fondo depende del crédito de los países que lo respaldan, incluyendo a Francia, que el viernes sufrió la rebaja de la calificación de su deuda de AAA a AA+, por parte de Standard & Poor`s. La calificación también fue degradada para otros ocho países.
RIESGO. Grecia constituye el mayor peligro. La corrida bancaria en cámara lenta ha continuado. Su Banco Central ha provisto liquidez de emergencia a los bancos para compensar la pérdida de depósitos, que han caído en más de la cuarta parte desde 2009.
Un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre Grecia, justo antes de la Navidad, promovió la reflexión. Indicó que el PIB probablemente se haya contraído entre 5,5% y 6% el año pasado y quizás caiga 3% más en 2012. La profundización de la recesión hace más difícil a Grecia cumplir las metas presupuestales. El ritmo de las reformas y las privatizaciones ha sido más lento de lo esperado. El crédito es escaso y caro.
La demora en llegar a un acuerdo con los acreedores del sector privado por las pérdidas que deben sobrellevar con los bonos del gobierno griego, no ha ayudado. El FMI admite que, si todos los tenedores de bonos privados acuerdan aceptar una pérdida del 50% del valor de sus bonos, y si Grecia cumpliera con las metas fiscales, la deuda pública eventualmente podría caer al 120% del PIB. Eso igual es una pesada carga. La meta del 50% acordada en la cumbre de la UE, en octubre, es el mínimo requerido para que la deuda sea sustentable.
Grecia tiene un bono de 14.400 millones de euros (US$ 18.430 millones) que vencerá el 20 de marzo. Se necesita un acuerdo, en poco tiempo, para que los bonos puedan ser cambiados por los de más largo plazo. Un recorte mayor del valor de los bonos o uno que no fuera voluntario, estremecería a los inversores.
Las cifras
8% del PIB es el déficit presupues-tal en España, reveló el nuevo gobierno del Partido Popular. El gobierno socialista dijo que era 6%.
2% de crecimiento se estima tendrá la economía de los Estados en 2012, aunque no será suficiente para reducir el desempleo.
Queda en evidencia crisis que será larga
París | La rebaja de la calificación de la deuda de Francia, Italia y otros siete países europeos, anunciada por Standard & Poor`s (S&P), es una acción que puede tener un impacto más simbólico que financiero, pero sirvió como recuerdo de que los males de la economía de Europa están lejos de terminar.
S&P había advertido en diciembre que podría rebajar la calificación de muchas de las 17 naciones que comparten el euro, en gran medida, debido a que los políticos actuaban con demasiada lentitud para fortalecer la unión monetaria y porque los problemas de la eurozona estaban impulsado a Europa hacia su segunda recesión en tres años.
A su vez, los políticos europeos critizaron a S&P porque su decisión no provee ninguna información significativa y nueva a los inversores, sino simplemente alimenta la sensación de crisis.
El ministro de Finanzas de Francia, Francois Baroin dijo que la pérdida de la máxima calificación no es una buena noticia, pero tampoco una catástrofe. Insistió que Francia se encamina en la dirección correcta y que ninguna calificadora dictará las políticas de su país, que es la segunda mayor economía de Europa. La rebaja plantea nuevos desafíos a los líderes de Europa, especialmente al presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, quien se postulará a la reelección y siempre ha mencionado a la calificación AAA como una condecoración.
En agosto, cuando S&P quitó la máxima nota a Estados Unidos, los mercados se desplomaron brevemente. Pero, los inversores en bonos continuaron comprando masivamente deuda de ese país, que al ser la mayor economía del mundo, ha mantenido la percepción de refugio financiero. THE NEW YORK TIMES