EE.UU.: en 2010, Latinoamérica no va a ser prioridad política y económica

Obama. Busca diálogo fluido, pero le preocupa el desempleo y las guerras

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DANIEL HERRERA LUSSICH

En WASHINGTON

CORRESPONSAL PERMANENTE

Existe la intención de Obama de un "diálogo fluido", pero los problemas económicos internos y las graves tensiones exteriores demorarán un mayor acercamiento. La Casa Blanca centra la atención en el desempleo y las guerras contra el terrorismo.

Oficiosamente se sabe que existe un análisis completo de cada país latinoamericano, pero otras prioridades y la demora en la aprobación de la venia del secretario adjunto para el Hemisferio Occidental, Arturo Valenzuela, han estancado un acercamiento diferente, más fluido, entre los Estados Unidos y América Latina.

La Cumbre Americana de Trinidad y Tobago, en los primeros meses del 2009, dejó la sensación, casi general, que una nueva era política y comercial se iniciaría entre la primera potencia del mundo y el resto del continente.

Pero Barack Obama no esperaba cuando su aplaudido discurso ("Vine a escuchar, a intercambiar ideas para establecer un diálogo de igual a igual con el resto del continente", anunció el presidente estadounidense en aquella ocasión), que la crisis económica se transformaría en la más dura de las recesiones, que no cederían los problemas internacionales, que continuarían las guerras de Irak y Afganistán, las severas tensiones con Irán y Corea del Norte ni que las relaciones con China y Rusia mantendrían sus claroscuros y relegarían cualquier otra prioridad, tanto interna como externa.

Hace pocas horas, en diálogo con un alto vocero del gobierno, El País pudo escuchar el comentario sobre las 10 prioridades que cuentan hoy para la Casa Blanca y en ninguna de ellas se menciona a Latinoamérica. "Existe especial interés en acentuar las relaciones, pero no se piensa, aunque se mantendrán los máximos contactos posibles, en un cambio muy notorio del panorama actual. La Administración Obama y el Departamento de Estado conducido por Hillary Clinton y la atención constante del agregado Arturo Valenzuela, hacen un balance que ellos consideran claro sobre la situación política latinoamericana y están dispuestos a buscar caminos en el comercio bilateral, aunque difícilmente dentro del año 2010", indicaron.

¿Vuelve Latinoamérica a ser el patio trasero del gigante?, fue una de las interrogantes. Un no categórico fue la respuesta. "Se sigue paso a paso lo que ocurre en cada país y cómo encaran su vinculación con Estados Unidos", se nos agregó.

¿Cómo definen los analistas los temas americanos?. "Hay un fuerte deseo de dialogar, de estrechar vínculos, aunque también se observan con preocupación las palabras y actitudes de ciertos gobernantes, la carrera armamentista de unos países y el contacto estrecho de algunos dirigentes con mandatarios y países marcadamente enfrentados con Estados Unidos", se señaló.

"No fueron inútiles las precauciones aconsejadas por Hillary Clinton para aquellos que estrechan estrategias con Irán o grupos terroristas", agregaron.

HONDURAS. Uno de los problemas cercanos sobre los que Estados Unidos dirige la mirada apunta a la situación de Honduras. Se sabe que el continente y la Organización de Estados Americanos se ha dividido en dos: uno, integrado por el propio Estados Unidos, Chile, Perú Colombia, Costa Rica y posiblemente México, que reconocen las elecciones, el triunfo de Porfirio Lobo que asumirá el próximo 27 de enero.

Ellos piden el alejamiento de Roberto Micheletti, la formación de una Comisión de la Verdad (que analice todo lo acontecido antes, durante y después del golpe de estado) y un gobierno de Coalición Nacional, encargado de pacificar el país y ser el protagonista del cambio de mando. Se procuraría una amnistía para las acusaciones que se han formulado contra el presidente depuesto "Mel Zelaya".

Se sabe que esta posición es rechazada por Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Argentina, entre otros. Este grupo exige el retorno de Zelaya y desconoce la legalidad de las elecciones que proclamaron a Lobo, pautadas antes del golpe de Estado. Se especula que Brasil se habría acercado al criterio estadounidense, luego de la entrevista en Brasilia entre el asesor presidencial, Marco Aurelio García, y el secretario adjunto, Arturo Valenzuela.

Según ha trascendido, se procuraría que asumiera Porfirio Lobo, se alejaría Micheletti y se daría un "visado de salida o seguridad" a Zelaya para abandonar la embajada de Brasil en Tegucigalpa. Unos apoyarían esta solución retornando los embajadores y volviendo a los acuerdos o convenios comerciales. Otros, en cambio, mantendrían el rompimiento diplomático y no cortarían el intercambio comercial para paliar la dura situación del pueblo hondureño. Y un tercer sector seguiría en la posición de inflexible ruptura actual. Esta fórmula estiman que, aparentemente, provocaría una división en el seno de la OEA, salvo que se decida obviarla, como ha ocurrido más de una vez.

PAÍSES. Desde el "norte" se mira a Brasil con singular respeto. Piensan que luego de las próximas elecciones presidenciales, con la salida de Lula, no se registrarán grandes cambios con su sucesor en materia económica ni de política exterior. Hubo cierta tensión por la visita de Ahmadinejad, el presidente de Irán, pero se estima que Obama da especial atención a Brasil. Y si la relación no va más allá de acuerdos comerciales con Teherán todo quedará en los mejores términos entre las dos potencias americanas.

Argentina es observada con interés y dudas. Hay inversiones estadounidenses en este país y preocupan los vaivenes en materia de orientación económica del gobierno y sus "coqueteos" con los gobiernos más radicalizados del continente.

Paraguay era observado, en concreto su presidente Lugo, con cierta desconfianza por sus virajes hacia el "socialismo bolivariano", pero la reciente decisión de "congelar" el ingreso de Venezuela en el Mercosur ha suavizado la mirada americana.

Con respecto a Uruguay, hay opinión coincidente en las alturas gubernamentales que el cambio presidencial "no reflejará radicales posiciones, sino que se mantendrá en la línea de izquierda moderada marcada por el presidente Tabaré Vázquez".

En tanto, consideran que las buenas relaciones con Colombia y México seguirán por la misma senda, no dejarán de prestar atención a los "vaivenes" de los presidentes Hugo Chávez, Evo Morales, Correa y Ortega y sus debilidades con "enemigos de Estados Unidos" y fundamentalmente los inquieta que los "discursos virulentos y agraviantes" de alguno de los gobernantes puedan precipitar un conflicto bélico con vecinos. Se siguen con interés las tensiones entre varios países del continente -caso Venezuela y Colombia, Perú y Venezuela, Ecuador y Colombia- y no se da gran trascendencia a varios acuerdos regionales, entre ellos Unasur y ALBA.

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