ESTADOS UNIDOS

“Es duro ver a migrantes retenidos”, dice el vicepresidente Mike Pence

“El presidente Trump quería que las cámaras estuvieran aquí para que ustedes pudieran ver de primera mano cómo estaban siendo tratadas las familias”, aseguró Pence.

“Usted no debería estar aquí”, le dijo el vicepresidente de EE.UU. al embajador de Venezuela. Foto: AFP
Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos. Foto: AFP

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, visitó ayer viernes un centro de detención de inmigrantes en Texas, en la frontera con México, y reconoció que es “duro” ver a las familias indocumentadas retenidas allí, pero defendió las condiciones en esas instalaciones frente al aluvión de críticas a su Gobierno.

Pence recorrió el centro de detención Donna cerca de McAllen (Texas), un campamento improvisado con tiendas blancas, tras ser instruido por el presidente Donald Trump, a viajar a esas instalaciones y llevar consigo cámaras para demostrar las presuntas buenas condiciones en las que están los inmigrantes.

“El presidente Trump quería que las cámaras estuvieran aquí para que ustedes pudieran ver de primera mano cómo estaban siendo tratadas las familias”, aseguró Pence a su salida del centro. “Es muy duro ver a las familias metidas en esta crisis” migratoria, admitió.

Interactuó con algunos de los indocumentados detenidos, entre ellos varios niños y dos mujeres, una de Venezuela y otra de El Salvador, en el centro de Donna.

Con la ayuda de un traductor, Pence les preguntó de dónde eran y si les cuidaban bien, a lo que las mujeres respondieron que sí, y el vicepresidente concluyó la conversación con un “que Dios les bendiga”.

La temperatura en el campamento era fría y muchos inmigrantes estaban acostados en colchones y cubiertos por mantas térmicas, en un ambiente de silencio apenas roto por las risas de algunos niños pequeños, relató el periodista Josh Dawsey del diario The Washington Post.

Pence habló con un grupo de niños que veían dibujos animados en un televisor, y todos ellos contestaron que sí cuando les preguntó si tenían alimentos y les estaban cuidando, aunque dos negaron con la cabeza al ser interrogados sobre si tenían un sitio donde “limpiarse”.

El centro de Donna tiene capacidad para unos mil inmigrantes y este viernes había alrededor de 800, por lo que no tiene problema de hacinamiento. (Fuente: EFE)

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