TRAMA DE 

El drama final de Alan García

Al ser detenido, el expresidente de Perú se suicida de un balazo; era indagado por soborno en las obras del metro

Funcionarios policiales montan guardia con perros en el hospital Casimiro Ulloa, en el barrio limeño de Miraflores, donde falleció Alan García. Foto: Reuters
Funcionarios policiales montan guardia con perros en el hospital Casimiro Ulloa, en el barrio limeño de Miraflores, donde falleció Alan García. Foto: Reuters

Alan García, quien fue presidente de Peru en dos periodos, murió ayer miércoles tras darse un tiro en la cabeza cuando iba a ser detenido por la policía en el marco de las investigaciones por la trama de sobornos de la constructora brasileña Odebrecht. Fue el último y desesperado acto de un político habituado a las maniobras dramáticas.

Acusaciones, huidas, asilos políticos, exilios, juicios, escándalos y persecuciones jalonaron su peripecia política desde que asumió el poder por vez primera en 1985, en una serie de acciones que llegaron a un abrupto final.

Su muerte fue confirmada por el presidente del país, Martín Vizcarra. “Consternado por el fallecimiento del expresidente Alan García. Envío mis condolencias a su familia y seres queridos”, escribió Vizcarra en Twitter.

García no es el único exmandatario peruano implicado en la trama local del caso Odebrecht; también han sido investigados Alejandro Toledo, Ollanta Humala y Pedro Pablo Kuczynski, este último detenido la semana pasada cautelarmente. Humala también ha pisado ya la cárcel.

A las 9:30, hora uruguaya de ayer, agentes de la División de Investigación de Delitos de Alta Complejidad, debidamente identificados, acudieron a su vivienda en el acomodado barrio limeño de Miraflores, para ejecutar la orden de arresto que pesaba contra él. Tras ser informado de “la ejecución de la medida judicial” por los agentes y el fiscal Henry Amenábar, el político alegó que debía hacer una llamada de teléfono. García entró en su habitación, cerró la puerta y a los pocos minutos se oyó un disparo. La policía forzó la puerta y halló al exmandatario malherido.

Impacto.

El ministro del Interior, Carlos Morán, ofreció detalles del dramático hecho. “Ingresó a su habitación y cerró la puerta. A los pocos minutos se escuchó el disparo de un arma de fuego y la policía lo encontró sentado con una herida en la cabeza”, confirmó Morán. “De inmediato se le trasladó al hospital y se suspendió la diligencia judicial”.

Los policías trasladaron aún con vida a García, de 69 años, al hospital Casimiro Ulloa, a solo 600 metros de su domicilio y donde ingresó con un diagnóstico de herida de bala con entrada y salida en la cabeza. Fue ingresado en medio de una gran confusión en el centro médico.

El director del hospital, Enrique Gutiérrez, señaló que el exgobernante presentaba un disparo de arma de fuego “con orificio de entrada y salida” en el cráneo y que todos los médicos del Casimiro Ulloa participaron en la operación que intentó salvarle la vida.

Un comunicado posterior del nosocomio detalló que García murió a las 12:05 horas de Uruguay, después de haber recibido el diagnóstico de un traumatismo cráneo encefálico grave. “Su deceso se produjo producto de una hemorragia cerebral masiva por proyectil de arma de fuego y paro cardiorrespiratorio”, señaló el comunicado antes de expresar “las condolencias a los familiares”.

Decenas de simpatizantes lloraron tras el anuncio en la puerta del hospital, que estaba vigilado por un fuerte operativo policial con decenas de agentes.

Alan García. Foto: Reuters
Alan García. Foto: Reuters

Por su parte, el ministro Morán puntualizó que “la intervención de la policía se ha ceñido a protocolos establecidos y apoyado en una diligencia judicial dictada por un juez en un caso emblemático como Lava Jato”.

El exmandatario, que presidió Perú entre 1985 y 1990 y de 2006 a 2011, estaba siendo investigado por presuntos sobornos en la construcción del metro de Lima, proyecto en el que estaba involucrada la constructora brasileña Odebrecht, un gigante del sector, que por su actuación ha desatado investigaciones en varios países.

La orden de detención cautelar de García durante 10 días, había sido emitida por un juez a pedido del equipo especial de la fiscalía para el caso Lava Jato. Pero la investigación no solo alcanzaba al expresidente, sino a su círculo más cercano en su segundo gobierno. Enrique Cornejo, ministro de Transportes, ha sido detenido ayer miércoles; también están implicados el exsecretario de la Presidencia y ministro de la Producción al final de ese mandato, Luis Nava, y Miguel Atala Herrera, que fue vicepresidente de la estatal Petro Perú y recibió, presuntamente, pagos de Odebrecht por 1,3 millones de dólares en una cuenta en la Banca Privada D’Andorra.

Las siguientes detenciones deberían ser las de los hijos de Nava y de Atala, que, supuestamente, también recibieron dinero de Odebrecht.

Ricardo Pinedo, quien fue secretario del expresidente, señaló que García tenía entre cuatro y cinco armas en su vivienda y que le fueron regaladas por el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. “Yo mismo le tramité las licencias”, precisó.

Un día antes acusó a los fiscales : “No hay pruebas”

El suicidio de Alan García se produjo un día después de que declaró al canal de televisión RPP: “Con especulaciones no se priva a personas de la libertad, ni siquiera de manera preliminar. Me parece que eso sería una gran injusticia”.

“Rechazo tajantemente eso. Es una cobardía intelectual, es demagogia jurídica”, resaltó sobre versiones periodísticas de que habría recibido sobornos a través de testaferros.

“No le temo a una prisión preliminar. No poder salir del país es una forma de prisión también”, agregó.

Lucía tranquilo durante la entrevista, que matizó con algunas bromas en medio de la severidad de críticas a los fiscales del caso Odebrecht.

“Ratifico la limpieza de mis actos y mi aversión a tener los millones que muchos creen que yo tengo”, indicó, antes de enfatizar que la Fiscalía carece de pruebas.

Uruguay le negó asilo: “No lo persiguen”
Siguen apareciendo nombres de familiares de jerarcas contratados sin concursar. Foto: Archivo

“No le condedimos el asilo político. El expresidente Alan García debe retirarse de inmediato por sus popios medios de la embajada uruguaya. De la misma manera que entró, debe salir”, afirmó el presidente Tabaré Vázquez, acompañado del ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Nova, el lunes 3 de diciembre de 2018, al anunciar que Uruguay rechazó el pedido de asilo.

La resolución señaló que el gobierno “considera que las investigaciones judiciales contra Alan García, no constituyen persecución política, tratándose de imputaciones vinculadas a delitos comunes ajenos a una supuesta persecución”. Agregó que “habida cuenta de los fundamentos explicitados y que en la República del Perú impera la democracia, el Estado de Derecho y la separación de poderes, no es jurídicamente procedente que Uruguay conceda el asilo solicitado”. Vázquez exhibió el bibliorato con más de 1.000 páginas de documentación que la cancillería peruana le había entregado al embajador uruguayo Carlos Barros para fundamentar en contra del asilo.

Ayer miércoles, la Cancillería difundió un breve comunicado para expresar su pesar por el fallecimiento y hacer llegar sus más sinceras condolencias a los familiares de García.

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