MADRID | EL PAÍS DE MADRID
Orlando Zapata, un disidente cubano que está detenido desde la Primavera Negra de 2003 con una condena de 36 años, fue trasladado de modo urgente desde el penal a un hospital, pues hace 75 días que realiza una huelga de hambre. Ahora lo están forzando a alimentarse por suero.
Según la información recabada por la familia de Zapata, su situación es crítica.
"Fue todo sorpresivo. Lo sacaron en camilla, con sueros y oxígeno. No podía hablar", explicó vía telefónica desde Cuba su madre, Reina Tamayo.
"Queríamos verle, tenía vómitos y fiebre, porque lleva 75 días a base de agua y tiene varios órganos afectados. Uno de los médicos le dijo a su hermana que se podía morir en cualquier momento".
Ayer, Reina Tamayo intentaba encontrar, en la estación de autobuses de Camagüey, un transporte hasta la capital, a 500 kilómetros de distancia.
"Yo les supliqué que me permitieran ir con él en la ambulancia, pero se negaron. La ocuparon toda con hombres armados. Ahora estoy pasando trabajos para poder ir. Pagaremos lo que no tenemos, porque estoy desesperada por llegar a La Habana", relató.
Su hijo, Orlando Zapata, es uno de los disidentes más castigados por el régimen castrista, sometido a constantes cambios de prisión, régimen de aislamiento y palizas.
"Él siempre ha sido muy combativo, muy digno. Ha hecho varias huelgas de hambre y reivindica su condición de preso de conciencia", aseguró un compañero suyo desde La Habana.
Además, Zapata participó en el llamado Proyecto Varela, una iniciativa ciudadana para reformar la Constitución e impulsar la apertura democrática. Una buena cantidad de esos valientes acabó en prisión.
Para el promotor del proyecto, Oswaldo Payá -premio Sajarov del Parlamento Europeo- el régimen "se ha ensañado con Orlando Zapata porque es negro, por su dignidad y porque mantiene la bandera de los derechos humanos". Payá emitió recientemente un llamamiento a la solidaridad internacional, la misma que asumió "la causa justa de la activista saharaui Aminatu Haidar. Las dictaduras no son de izquierda ni de derecha, sino dictaduras".
DEFENSOR DE LOS DERECHOS HUMANOS
Desde 2002, Zapata fue detenido en varias ocasiones por su activismo en el campo de los derechos humanos. Su última captura fue en 2003, mientras participaba en un ayuno para pedir la libertad de varios compañeros. A la condena inicial a tres años por "desacato a la figura del Comandante (Fidel Castro)" se fueron agregando otras sentencias resultantes de cinco procesos judiciales sin garantías, que elevaron la condena a un total de 36 años.