NAPOLES
La policía italiana lanzó ayer una vasta operación en Nápoles, sur de Italia, para detener a los autores del asesinato de tres jóvenes ejecutados fríamente el lunes en el marco de la guerra entre bandas rivales que azota la ciudad. La guerra mafiosa ha dejado un trágico saldo de diecisiete asesinatos sólo en el mes de enero, los últimos cuatro perpetrados en apenas 24 horas.
Esta sangrienta "faida", como se conoce al enfrentamiento entre bandas, está protagonizada por el clan que dirige Paolo Di Lauro y el conocido como el de "Gli Spagnoli" ("los españoles"). Ambos grupos protagonizan desde el año pasado una lucha violenta por el control del lucrativo negocio de la droga en los barrios periféricos de Secondigliano y Scampia, baluartes de la mafia local.
Aunque la zona ha sido escenario de numerosos crímenes, la del lunes fue una de las jornadas más violentas de los últimos meses: a primera hora del día era asesinado el padre de un miembro del clan de "Gli Spagnoli", a lo que esta facción respondió de inmediato con el asesinato de tres colaboradores de los Di Lauro, de entre 23 y 25 años.
APOYO. En las últimas semanas los carabineros han arrestado a una decena de presuntos miembros de las dos bandas, entre ellos Cosimo Di Lauro, hijo del capo Paolo di Lauro, acusado de gestionar el tráfico de drogas en la zona. Aquella detención, que tuvo lugar el pasado 21 de enero, puso de relieve la brecha existente entre los vecinos del barrio y las fuerzas de seguridad: pocas horas después de la operación, medio millar de napolitanos, en su mayor parte mujeres, se enfrentaban en plena calle con la policía para protestar por el arresto.
Las autoridades napolitanas han reconocido que la Camorra, la mafia local, mantiene una amplia red entre la población de la ciudad, especialmente entre los más jóvenes, que en medio de los altos índices de desempleo existentes en la ciudad ven el crimen organizado como una opción de vida.
Según informes policiales elaborados a partir de las declaraciones de algunos "arrepentidos", los asesinos del clan Di Lauro cobrarían entre 10.000 y 20.000 euros por cada homicidio, mientras que los "líderes" de cada zona, responsables de mantener el "orden" en sus respectivos barrios, cobrarían por su parte entre 5.000 y 10.000 euros a la semana, una cantidad nada despreciable y especialmente tentadora en algunos barrios de Nápoles.
Pese a que las fuerzas del orden han intensificado la lucha contra la mafia napolitana, el año ha comenzado con mal pie y la alarmante cifra de 2004, año en el que los muertos por ajustes de cuentas en Nápoles fueron 134, amena- za con repetirse o incluso ser superada. EFE y AFP