Nueva York | Pese al embargo y a las restricciones del Departamento del Tesoro para los pagos cubanos por cargamentos, decretadas en febrero del 2005, el régimen encabezado por Raúl Castro compró en 2008 alimentos por valor de US$ 170 millones a EE.UU.
Esta cifra, que según consignó el Nuevo Herald no tiene precedentes desde que el Congreso autorizó las transacciones comerciales con la isla hace ocho años, coloca a Cuba en el lugar 29 de la lista de países con mayor volumen de importaciones de productos agrícolas de Estados Unidos y significa un incremento del 61% con respecto al 2007.
Las estadísticas fueron reveladas el miércoles por el Consejo Económico y Comercial EEUU-Cuba (USTEC) y señalan que el crecimiento no sólo se debe al alza de los precios de los alimentos y al encarecimiento de los fletes marítimos, sino también a un aumento notable en el volumen de compras que puede explicarse por las dificultades que enfrentó la isla el año pasado tras sufrir el impacto de tres huracanes y su efecto devastador en las cosechas.
"Definitivamente sí, Cuba gastó más, pero también recibió más alimentos``, indicó John S. Kavulich, consejero principal del USTEC. En la actualidad el 85 % de la canasta familiar cubana proviene de las importaciones, que consisten principalmente de maíz, trigo, cuartos de pollo congelados, soya, pasteles de soya y aceite de soya.
El informe anual no incluye los costos añadidos de transporte, recargos bancarios y otros gastos derivados de los envíos mercantiles a la isla. La empresa estatal Alimport pronosticó que en el 2008 gastaría unos US$ 2,500 millones en la compra de productos agroalimentarios, casi un tercio más de lo previsto, para asegurar las mismas provisiones que en el período precedente. Raúl Castro reconoció ante la Asamblea Nacional que en 2008 Cuba tuvo que pagar US$ 907 millones más que en el 2007 por la compra de alimentos, aumento que según dijo se debió en su mayoría a la suba de los precios.
La llegada al gobierno de Barack Obama despierta expectativas en cuanto al comercio con las isla por las posibilidades de flexibilización de la política de embargo. Texas, uno de los estados norteamericanos que más comercia con Cuba, así como empresarios, agricultores y entidades gremiales de otros estados han pedido al gobierno que flexibilice el embargo que impide la comercialización libre y el otorgamiento de créditos.