RIO DE JANEIRO | AFP Y AP
Al menos 21 personas murieron y 153 quedaron detenidas en cuatro días en varios megaoperativos policiales en las favelas, orquestados para enfrentar un repunte de violencia en Rio de Janeiro, donde ayer hubo una amenaza de bomba en Ipanema.
Entre el martes y ayer, miles de policías fueron desplegados para enfrentar a los delincuentes de los barrios más pobres, donde actúa el narcotráfico, y reforzar la seguridad de Rio de Janeiro, que será sede del Mundial de fútbol en 2014 y también albergará los Juegos Olímpicos en 2016.
Sólo ayer trece presuntos delincuentes fallecieron durante la incursión policial en 27 favelas para rastrear a los responsables de los recientes ataques. Más temprano, 14 vehículos fueron incendiados y un puesto policial fue atacado por los disparos de narcotraficantes.
Con coches y ómnibus incendiados en concurridas avenidas, los narcotraficantes aterrorizan desde hace días a la ciudad. En la mayoría de los casos, el modo de operar es el mismo: los asaltantes interceptan el vehículo, obligan a los pasajeros a descender, lo rocían con gasolina y prenden fuego.
Las autoridades sostienen que esta reciente ola de violencia es para desestabilizar a las Unidades de Policía Pacificadora (UPP), creadas para restablecer la seguridad y los servicios del Estado en favelas violentas y controladas por los narcotraficantes.
El martes, las autoridades movilizaron a cientos de sus efectivos para patrullar las favelas y ayer 1.200 agentes más fueron desplegados.
También el martes, la policía, apoyada por blindados y helicópteros, ocupó 22 favelas. Dos presuntos narcotraficantes murieron en el operativo, dos personas fueron detenidas, y fueron confiscadas armas y municiones.
La violencia ha plagado la ciudad durante décadas, pero mayormente se ha visto contenida a las favelas en las colinas. Ahora, sin embargo, los actos de violencia se están extendiendo a barrios de clase media y alta, lo que causa temor de que la policía esté perdiendo el control de la ciudad.
"Antes, la violencia siempre estaba lejos", dijo una residente de Ipanema, Olga Silveira, que caminaba por una plaza en el barrio en el que la policía detonó una caja de madera que se temía contuviera explosivos, aunque luego descubrieron que estaba vacía.
Testigos dicen que los robos en masa han sido cometidos por hombres armados que bloquean calles con sus vehículos, tras lo cual caminan por entre la fila de autos, sacando a sus ocupantes y robándoles a plena luz del día.
El secretario de Seguridad del Estado de Rio, José Mariano Beltrame, señaló que aparentemente dos grandes facciones de narcotraficantes se habrían unido para intentar desestabilizar el programa de UPP. Se trataría del Comando Vermelho y del ADA (Amigo de mis amigos) que dominan las dos favelas más grandes de Rio: Rocinha y el Complejo do Alemao.
El programa de pacificación implementado por las autoridades desde hace dos años en 13 varios barrios pobres, donde viven más de 200.000 personas, permitió disminuir los niveles de violencia.
"Esta acción ya no es una amenaza sino una acción de desesperación de los marginales que ven (...) como se debilita la venta de drogas, el contrabando y el control de los territorios" que antes tenían, destacó ayer el gobernador del Estado, Sergio Cabral.
Las autoridades llamaron a la población de la "cidade maravilhosa" a no desesperarse y continuar con su rutina. Sin embargo, estos episodios de violencia volvieron a alertar sobre la falta de seguridad que reina en los barrios más pobres de la ciudad, y que desborda a las zonas consideradas seguras.
Planean un ataque
La alianza entre las dos mayores bandas de narcotraficantes, Comando Vermelho y ADA (Amigo de mis amigos) preocupa al gobierno. Según el diario Folha, ambos articulan una "mega acción" para este sábado. La Policía descubrió en escuchas telefónicas planes de atacar las sedes de los gobiernos estatal y municipal, lanzar explosivos en centros comerciales, estaciones de ómnibus y atentar contra familiares del gobernador.