Continúa la emergencia en Haití a un mes del sismo

Tragedia. Más de 200.000 muertos y un millón de personas sin techo; amenaza de epidemias y lluvias

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Hoy se cumple un mes del terremoto que mató más de 200.000 personas en Haití, el país más pobre del continente, que aún se encuentra en una situación de emergencia y ante la amenaza de la temporada de lluvias y de las epidemias.

"Estamos todavía en una fase de emergencia, aunque se cerró la etapa de recuperación de personas. Si sumamos la fuerza de la naturaleza, la debilidad institucional del país y la vulnerabilidad de la población en general, y en particular de los niños y niñas, eso nos da una muestra de la dimensión del problema que no se resuelve en unos pocos meses", explicó a El País el representante de Unicef en Uruguay, Egidio Crotti, al referirse a la evaluación que realizó la agencia de ONU especializada en infancia a un mes del terrible sismo que devastó Puerto Príncipe y alrededores.

Aunque es difícil dar cifras en un país que, incluso antes del terremoto tenía pocos registros, el gobierno estima que la tragedia dejó más de 212.000 muertos y más de un millón de personas viviendo en precarios campamentos en las plazas de la capital. A esto hay que sumar las 300.000 personas que resultaron heridas y los casi 500.000 haitianos que abandonaron Puerto Príncipe, tras perderlo todo, para buscar mejores condiciones de vida en zonas rurales de Haití, revirtiendo un éxodo histórico.

Esta situación genera desafíos muy importantes para las agencias que trabajan en Haití y Crotti señaló que Unicef está muy preocupado por la aparición de epidemias ante la falta de condiciones de higiene. Es por esto que, junto a la OPS, la agencia de ONU para la infancia ha iniciado una campaña de vacunación que pretende abarcar a 500.000 niños.

Para Unicef también son problemas importantes la ausencia de saneamiento y la falta de acceso a agua potable que -con mayor gravedad en el caso de los niños- puede llevar a un espiral negativo de diarrea, pérdida de peso, desnutrición y, en algunos casos, la muerte.

"En la última semana ha disminuido la cantidad de gente atendida por heridas del terremoto pues se está pasando a otra etapa y están empezando a aumentar las personas que acuden con enfermedades diarreicas, por ejemplo, por las condiciones de precariedad de los campamentos donde está viviendo la gente", señaló Crotti.

Estos campamentos también son un problema pues en el mes de marzo comienza la temporada de lluvias, que hará imposible la vida en las carpas, y las autoridades han alertado sobre el deterioro que ocasionará en las condiciones de vida. Ayer ya llovió abundantemente en la capital haitiana y el Camp de Mars, donde viven decenas de miles de personas tras el sismo, se inundó.

La población haitiana sigue dependiendo enteramente de la ayuda internacional y son las distintas agencias las que suministran agua, alimentos, medicamentos y también mantienen el orden en el país, pues el terremoto destruyó los principales edificios del gobierno del presidente René Préval al que le ha costado recuperar el control.

El representante de Unicef afirmó que es fundamental responder a la necesidad inmediata de la gente, "pero al mismo tiempo también es necesario ayudar a que el país construya su institucionalidad, y para eso estamos comprometidos todos los donantes, y en particular Naciones Unidas, tratando de tener una visión de largo plazo para poder "aprovechar" esta tragedia para que Haití salga del bache en el que está", acotó.

Haití es para Unicef un desafío especial pues los menores de 14 años son el 40% de la población y los menores de 18 años el 47 %. "Es un país joven que ya tenía tasas muy elevadas de mortalidad infantil, de desnutrición y de poca escolaridad", indicó Crotti.

En este sentido uno de los temas sobre los que la agencia de ONU ha llamado la atención es el riesgo del tráfico de niños. "Se está llevando a cabo un trabajo de protección y de identificación, primero para evitar que estos niños sigan deambulando y luego para buscar a sus familiares, pues no se sabe si el niño es huérfano. Esto no es fácil en un país que ya tenía problemas de registros. En este tipo de tragedias hay gente que se aprovecha, en Haití hay versiones sobre tráfico de niños y hay que ser muy cuidadosos, incluso con los que tienen buenas intenciones. Entendemos muy bien la emotividad y el deseo de poder aportar a esos niños y el nuestro no es un discurso burocrático, las reglas internacionales vienen de los derechos humanos básicos y de la experiencia", explicó el especialista.

Uno de cada cien uruguayos colaboró

Luego del sismo del 12 de enero Unicef lanzó una campaña de solidaridad con Haití y logró recaudar US$ 242.138, gracias al aporte de uno de cada cien uruguayos. "He tenido una gran sorpresa con la respuesta de Uruguay, más allá del compromiso de Uruguay como país a través de la Misión de Paz de ONU en Haití (MINUSTAH) que ha mantenido luego del terremoto y que es muy loable. Me ha sorprendido la respuesta de la gente a la campaña de donaciones de Unicef y de otras instituciones, como Cruz Roja o Un Techo Para Mi País. Uno de cada 100 uruguayos ha contribuido con Haití vía Unicef solamente, es un promedio increíble. De verdad queremos agradecer pues otros países que tienen cascos azules no han tenido una respuesta así, entonces de verdad fue una sorpresa, en el sentido positivo, que muestra que la solidaridad aún existe. Es un gran reto para Unicef estar a la altura de la confianza que las personas nos han dado", dijo Egidio Crotti.

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