BUENOS AIRES
La huelga de pilotos y técnicos de Aerolíneas Argentinas entró ayer en su sexto día sin perspectivas de solución.
Por el contrario, la tensión entre la compañía y sus empleados pareció agravarse, al anunciar la empresa un centenar de nuevos despidos, lo que hizo ascender a 337 el número de funcionarios sancionados por el paro.
Los vuelos al interior y fuera de la Argentina siguen paralizados, lo que según el portavoz de la empresa, Julio Scaramella, le ha producido un quebranto de 8,5 millones de dólares.
Se calcula en 50.000 el número de pasajeros, muchos de ellos turistas extranjeros, afectados por la medida de fuerza, que obligó a suspender 258 vuelos desde el pasado jueves.
Los dos sindicatos en conflicto, de los siete que agrupan al personal aeronáutico, reclaman un aumento salarial superior al 30%.
Aerolíneas, ex empresa estatal de bandera privatizada la década pasada y ahora propiedad del consorcio español Marsans, ha replicado ofreciendo una mejora salarial sustancialmente inferior, rechazada por los gremios.
Scaramella dijo a la prensa que Aerolíneas "está alquilando aviones a otras compañías, para cumplir su compromiso con los adquirentes de pasajes".
La mediación del ministerio de Trabajo ha resultado hasta ahora un fracaso, ya que los sindicatos han rechazado la conciliación obligatoria dispuesta por esa dependencia así como la intimación para que garantizaran un servicio aéreo mínimo.
El lunes, dirigentes de los cinco gremios aeronáuticos no involucrados en el paro —son siete en total— se entrevistaron con el jefe de gabinete Alberto Fernández para pedirle una intervención más activa del gobierno para resolver el conflicto.
CAMPAMENTO. Al mediodía, los trabajadores en huelga iniciaron una "batucada" en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. El lunes habían cortado el tránsito durante dos horas en la avenida Riccheri, única vía de acceso a la terminal área, medida que no descartan volver a implementar según sus voceros.
Otra protesta a estudio por los gremios implicados es la de montar un campamento en el hall de partidas de Ezeiza, donde se realizarían asambleas de trabajadores.
El secretario de prensa de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), Daniel Biro, dijo ayer que a pesar de los telegramas de despido enviados a los huelguistas "está muy alto el espíritu de unión y acatamiento a la medida de fuerza". Este sector y la Asociación de Personal Técnico Aeronáutico (APTA) son los dos gremios que desde el jueves encabezan el paro. AP y LA NACION/GDA