Japón pidió oficialmente a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) que envíe un equipo de expertos para ayudar en la actual crisis nuclear, anunció el lunes el director general de ese organismo de la ONU, Yukiya Amano.
El pedido se hizo en momentos en que las barras de combustible del reactor 2 de la central nuclear de Fukushima quedaron "totalmente expuestas" tras un nuevo descenso del nivel de agua de enfriamiento, lo que hace temer una fusión parcial, anunciaron medios de prensa japoneses.
"Hoy, el gobierno de Japon pidió a la agencia que envíe misiones de expertos. Estamos discutiendo los detalles con Japón", dijo Amano a los representantes de los Estados miembros durante una reunión de información técnica a puertas cerradas en la sede de la AIEA en Viena.
La AIEA hizo una oferta formal al gobierno nipón inmediatamente después del sismo del viernes pasado y el tsunami que provocaron graves daños en la central nuclear de Fukushima 1, a 250 km al noreste de Tokio.
PELIGRO. Las barras de combustible del reactor 2 de la central nuclear de Fukushima quedaron "totalmente expuestas" tras un nuevo descenso del nivel de agua de enfriamiento, lo que hace temer una fusión parcial, anunciaron medios de prensa japoneses.
La presión del aire en el interior del reactor 2 de la central Fukushima-1, situada a 250 km al norte de Tokio, aumentó súbitamente cuando la válvula de regulación del aire fue cerrada accidentalmente, dijo la cadena pública de información NHK.
En consecuencia, se bloqueó la alimentación de agua al circuito de refrigeración y las barras de combustible quedaron totalmente expuestas.
Una doble explosión en el reactor número 3 de la central nuclear de Fukushima 1 alimentó el temor de un desastre atómico en Japón, abrumado ya por un sismo y un tsunami que podrían haber dejado más de 10.000 muertos.
El gobierno, por su lado, minimizó la posibilidad de que una explosión importante se produjera en ese reactor.
VÍCTIMAS. Mientras, los equipos de rescate hallaron cerca de 2.000 cadáveres en la costa de la Prefectura de Miyagi (noreste), en tanto que millones de japoneses trataban de sobrevivir sin agua, electricidad, combustible o comida suficiente y centenares de miles estaban obligados a alojarse en centros de emergencia a causa del tsunami que destruyó sus viviendas.
Los desastres naturales también asestaron un duro golpe a la tercera economía mundial, que se quedó sin electricidad suficiente para hacer funcionar sus fábricas. Un viento de pánico sopló sobre la Bolsa de Tokio, que cayó este lunes más de 6% a raíz de un movimiento de ventas precipitadas de acciones.
Socorristas de todo el mundo llegaban al archipiélago para colaborar con más de 100.000 soldados que tratan de prestar asistencia en un país que sigue sacudido por las réplicas del terremoto y en permanente sobresalto por las falsas alarmas de nuevos tsunamis.
En Ishinomaki, una ciudad de 165.000 habitantes duramente golpeada, "hay una carrera contrarreloj para salvar a posibles sobrevivientes bajo una montaña colosal de escombros", refirió Patrick Fuller, portavoz de la Cruz Roja en la región Asia-Pacífico.
El temor a un desastre nuclear se sumaba a las angustias provocadas por la devastación. El sismo, el tsunami y las explosiones en las centrales enfrentan al país a su "crisis más grave (...) desde el fin de la Segunda Guerra Mundial", dijo el primer ministro, Naoto Kan.
Las explosiones de este lunes en el reactor 3 de Fukushima 1 hirieron a once personas, aunque el contenedor y el reactor no resultaron dañados, según la Agencia de Seguridad Nuclear de Japón.
Una explosión se había producido el sábado en el reactor número 1, que costó la vida a un técnico e hirió a once.
La fusión se produce a causa del recalentamiento de las barras de combustible, que empiezan a derretirse como velas.
Kan ordenó el fin de semana la evacuación de los habitantes en un radio de 20 km en torno a Fukushima.
Las autoridades decretaron el estado de emergencia en una segunda planta nuclear, la de Onagawa (noreste), "tras registrarse niveles de radiactividad que superaban los autorizados" y volvieron luego a la normal, indicó en Viena la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).
Otra central nuclear, la de Tokai, sufrió una avería en su sistema de refrigeración, pero las bombas de agua auxiliares funcionaban y seguían enfriando el reactor, informó un portavoz en la madrugada del lunes.
El terremoto, de magnitud 8,9, y el posterior tsunami de 10 metros de altura arrasaron el viernes la costa noreste del archipiélago nipón.
Naciones Unidas anunció en Ginebra que 590.000 personas fueron evacuadas de la zona del desastre, incluidas 210.000 que viven cerca de las plantas nucleares de Fukushima.
Un nuevo y fuerte temblor sísmico de magnitud 5,8 según la agencia meteorológica japonesa, se sintió este lunes en Tokio poco después de las 10H00 (01H00 GMT).
Entre tanto, el número de víctimas continúa aumentando.
Más de 10.000 personas podrían haber perdido la vida en la prefectura costera de Miyagi (noreste de Japón), la más cercana al epicentro, declaró el jefe de la policía local, Naoto Takeuchi.
El portavoz del gobierno advirtió asimismo que el desastre tendrá un impacto "considerable" en la economía del país.
El costo para las aseguradoras de los daños provocados por el sismo podría ascender a 34.600 millones de dólares, según una estimación inicial de AIR Worldwide, firma especialista en evaluación de riesgos.
De acuerdo con la agencia de noticias japonesa Kyodo, más de 3.400 edificios de viviendas quedaron destruidos.
Al menos 5,6 millones de hogares siguen sin electricidad y la compañía Tepco tiene planificados cortes de luz desde este lunes hasta finales de abril para evitar la sobrecarga de las redes y los consiguientes apagones. Además, un millón de casas siguen privadas de agua potable.
Para sostener la economía, el Banco de Japón inyectó este lunes en el mercado la mayor cantidad de liquidez de su historia, 15 billones de yenes (181.000 millones de dólares), tras haber transferido el domingo 55.000 millones de yenes a 13 bancos implantados en la región afectada. (AFP)