FUNDADOR DE WIKILEAKS

Comenzó el juicio a Julian Assange para su extradición a Estados Unidos

Es el rostro visible de la página web que sacó a la luz documentos secretos del Departamento de Estado estadounidense.

Dibujo de Assange ayer lunes en la primera audiencia por su extradición a Estados Unidos. Foto: Reuters
Dibujo de Assange ayer lunes en la primera audiencia por su extradición a Estados Unidos. Foto: Reuters

Algunos lo ven como un activista incansable por la democracia, otros, como un criminal que intenta eludir la justicia. El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, vuelve a ser noticia.

El australiano de 48 años es el rostro visible de la página web que sacó a la luz documentos secretos del Departamento de Estado estadounidense.

Pasó la mayor parte de la última década detenido o recluido en la embajada ecuatoriana de Londres, tratando de evitar ser extraditado, primero a Suecia y luego a Estados Unidos.

Desde ayer lunes la justicia británica examina el pedido de extradición de Estados Unidos, para ser juzgado por las acusaciones relacionadas con la filtración de WikiLeaks.

Si fuera declarado culpable de espionaje, podría ser condenado a 175 años de prisión.

Sus seguidores lo alaban por haber revelado muertes de civiles, actos de tortura y operaciones militares clandestinas publicando medio millón de documentos estadounidenses sobre las guerras de Irak y Afganistán.

Pero Estados Unidos lo acusa de haber puesto vidas en peligro al compartir información sobre fuentes, técnicas de inteligencia y la localización de infraestructuras clave.

Su equipo de abogados ha lanzado varias advertencias sobre su salud y un experto independiente de Naciones Unidas afirmó en noviembre que si continuaba detenido, su vida podría correr peligro.

Julian Assange. Foto: AFP
Julian Assange. Foto: AFP

La saga empezó en 2010, cuando Assange enfrentó acusaciones de agresión sexual y violación en Suecia. En ese momento se encontraba en el Reino Unido y logró evitar ser extraditado a Suecia solicitando asilo político en la embajada de Ecuador en Londres. Hoy el caso en Suecia está cerrado.

Pero tras el cambio de gobierno en Ecuador -salió Rafael Correa y entró Lenín Moreno-, ese país decidió entregar a Assange a la policía británica en abril. Tras su arresto, se supo que Estados Unidos lo acusaba de haber violado la ley de espionaje por las filtraciones de 2010.

Además, una investigación judicial del fiscal especial Robert Mueller sobre posibles injerencias en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016, confirmó que Rusia interfirió en la campaña de la candidata demócrata Hillary Clinton, distribuyendo información en plataformas como WikiLeaks.

Se prevé que al final de esta semana la jueza Vanessa Baraitser posponga el juicio de extradición para ser retomado entre el 18 de mayo y el 5 de junio, tras lo cual emitirá un dictamen que sin duda será recurrido, lo que significa que este proceso podría alargarse años.

Assange creó WikiLeaks en 2006 con un grupo de expertos en informática. Desde entonces filtró más de 90.000 documentos militares clasificados de Estados Unidos sobre la guerra de Afganistán, 400.000 sobre Irak y unos 250.000 cables diplomáticos que afectaban a casi todos los países del mundo.

En marzo de 2011, poco más de un año antes de que Julian Assange se refugiara en la embajada de Ecuador en Londres, El País publicó algunos de los “cables secretos sobre Uruguay”, una serie de documentos de la embajada de Estados Unidos en Montevideo que filtró WikiLeaks. Se trataba de documentos elaborados desde 2004, un total de 345 informes, que figuraban entre los 251.287 cables del Pentágono filtrados por WikiLeaks en noviembre de 2010.

Tres ediciones de El País se destacaron. La del 3 de marzo de 2011, cuyo título principal fue “EE.UU. investigó si el entorno de Vázquez almacenaba armas iraníes” en el primer gobierno del Tabaré Vázquez; la del día siguiente: “Gargano era ‘intratable’ y estaba aislado en el gobierno” sobre la gestión del excanciller Reinaldo Gargano; y la del 5 de marzo: “Puñaladas por la espalda”, con los informes de la embajada estadounidense sobre las trabas que pusieron en 2006 Argentina y Brasil para evitar que el primer gobierno del Frente Amplio firmara un TLC con Estados Unidos.

Sin garantía y riesgo de suicidio
Simpatizantes del activista reclamando la libertad del fundador de WikiLeaks. Foto: Reuters

Julian Assange no debería ser extraditado a Estados Unidos, ya que no obtendría un juicio justo y habría un riesgo de suicidio, dijo su abogado ayer lunes en la audiencia.

El abogado de Assange, Edward Fitzgerald, afirmó que la extradición expondría a Assange a un trato inhumano y degradante ante una sentencia desproporcionada y las condiciones de prisión.

Fitzgerald dijo que la solicitud de extradición fue motivada por un tema político y no por crímenes genuinos. Afirmó que sería injusto y opresivo extraditarlo por su estado mental y el riesgo de un suicidio.

Aseguró que la actitud de Estados Unidos hacia Assange había cambiado cuando Donald Trump asumió la presidencia y que el mandatario quería dar un ejemplo con su cliente. Fitzgerald comentó que en 2013 el Gobierno de Estados Unidos bajo el expresidente Barack Obama había decidido que Assange no debería enfrentar ninguna acción. Pero que en 2017, después de la elección de Trump a finales del año previo, se presentó una acusación contra Assange.

¿Por qué el cambio? “La respuesta es que el presidente Trump llegó al poder con un nuevo enfoque de la libertad de expresión y una nueva hostilidad hacia la prensa que equivale efectivamente a declarar la guerra a los periodistas de investigación”, según Fitzgerald.

La acusación fue presentada “no sobre la base de nuevas revelaciones, sino porque se había vuelto políticamente conveniente y deseable”, dijo Fitzgerald.

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