China está poniendo a punto la represa más grande del mundo

YICHANG El principal dique de la presa de las Tres Gargantas, el mayor del mundo, está casi a punto para su inauguración de mañana, mientras las autoridades intentan minimizar el impacto ecológico.

Aunque la presa será inaugurada en 2008 (un año antes de lo previsto) e inició sus operaciones parciales en 2003, el dique, de 2.309 metros de ancho y 185 de alto, será inaugurado mañana y hoy se empezó a verter la última masa de cemento con la que se acabará el muro.

Las dimensiones del dique son tan gigantescas que en China se lo compara ya con la Gran Muralla, ya que para su construcción han sido necesarios 28 millones de metros cúbicos de cemento. Se gastaron U$S 20 mil millones para su construcción.

Situada cerca de la presa de Xiling, en la provincia central de Hubei, el conjunto de las Tres Gargantas fue el sueño de Sun Yat-sen, creador de la República China (1911) y aprobado por el legislativo comunista en 1992, un año antes de que se iniciaran las obras.

La presa pondrá fin, según el Gobierno, a los vaivenes de la naturaleza, que anega de agua las provincias de la cuenca del Yangtsé con las crecidas, mientras el este de China sufre un alarmante déficit de recursos acuíferos que pone en peligro incluso el suministro de agua potable en las ciudades.

Pero el proyecto ha supuesto también la expropiación de tierras y el desplazamiento de un millón de campesinos depauperados, además del grave impacto medioambiental que vaticinan grupos ecologistas.

El gobierno anunció hoy que invertirá 1,3 millones de dólares cada año para evitar que la basura se acumule en el curso alto de la presa de las Tres Gargantas, también la mayor del mundo, y ubicada en el río Yangtsé, el más largo de China.

La represa de las Tres Gargantas también fue construida para producir casi 85 mil millones de kilowatts anuales de electricidad, en un país con un importante crecimiento económico y donde la penuria de energía es crónica.

Los críticos del proyecto destacan que ya obligó a más de un millón de personas a emigrar forzadamente, destruyó una parte del patrimonio arqueológico y podría culminar en una catástrofe ecológica. AFP y EFE

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