China ejecutó ayer jueves a once miembros de una mafia de ciberestafas que opera desde Birmania conocida como “grupo criminal de la familia Ming” y quienes habían sido condenados en septiembre pasado a la pena capital por un tribunal de la ciudad oriental de Wenzhou. Entre los reos ejecutados figuran “miembros clave” de estas redes, recoge la agencia oficial Xinhua.
La corte consideró probado que, desde 2015, un grupo articulado en torno a miembros de la conocida como “familia Ming” se valió de su influencia en la región de Kokang (Birmania) y del control de fuerzas armadas afines para establecer varios centros operativos en lugares como Laukkai.
De acuerdo con la sentencia, estos espacios sirvieron para captar y dar cobertura armada a “inversores” o “patrocinadores”, cuyos grupos llevaron a cabo actividades de fraude de telecomunicaciones e internet, apertura de casinos, tráfico de drogas y organización de redes de prostitución.
El tribunal señaló que el capital implicado en las actividades de juego y estafa superó los 10.000 millones de yuanes (1.404 millones de dólares).
Los centros de ciberestafas proliferaron en Birmania en zonas fronterizas con China a raíz del golpe de Estado de febrero de 2021.
El Ministerio de Exteriores chino subrayó ayer que China mantiene desde hace tiempo una cooperación activa con Birmania y otros países para combatir el fraude transfronterizo en telecomunicaciones y en Internet.
Según un informe de Naciones Unidas, al menos 120.000 personas están retenidas en centros de Birmania donde se les obliga a realizar estafas en internet, mientras que en Camboya, el otro epicentro de estos crímenes, se estima que rondan las 100.000 personas.
Se trata de complejos cerrados, similares a prisiones, donde estas personas, engañadas con falsas ofertas de trabajo, son obligadas a cometer estafas en línea desde un ordenador, sufriendo una violencia extrema. EFE