Cambios en Cuba: pasado y futuro

JORGE ABBONDANZA

En los países cerrados, la política rara vez abre una puerta y por eso cualquier rendija se nota doblemente. Con 52 años y medio de longeva experiencia revolucionaria, Cuba no está abriendo una rendija sino varias. Lo ilustran las noticias de estos últimos meses:

enero - el gobierno de Raúl Castro anuncia el corte de 500.000 puestos de trabajo en la administración pública, entre otras reformas económicas. Esa medida busca estimular la iniciativa privada y ocurre en un país donde el 80% de la fuerza laboral trabaja para el Estado.

abril - el VI Congreso del Partido Comunista cubano cambia a Fidel por Raúl en el cargo de primer secretario y anuncia nuevas leyes, entre ellas la que permitirá a los ciudadanos comprar y vender casas o automóviles, una posibilidad hasta ahora inexistente.

junio - Alfredo Guevara (85 años) destacada figura del cine cubano y viejo amigo de los Castro, declara en La Habana que la situación no va a cambiar "mientras todo lo administre una burocracia disparatada e ineficiente", por lo cual aconseja "destruir ese aparataje descomunal", para que el Estado deje de ser "el bodeguero de la esquina, que te roba productos y los vende luego por atrás".

julio - el diario Granma, órgano oficial, publica por primera vez en medio siglo una crítica a la burocracia estatal, acusando a los funcionarios de obstaculizar el acceso a la información (que define como "un derecho del pueblo") y agregando que esa burocracia parece estar allí "para entorpecer el flujo de la comunicación". El diario añade que si las cosas no cambian, "el acceso a la información seguirá transitando por un agonizante vía crucis".

No hace falta que se desplome el muro de Berlín para dejar constancia de un cambio. Ese vuelco puede ser más silencioso, pero de cualquier manera será irreversible. Hace seis meses, una medida aprobada por Barack Obama flexibilizó los viajes desde Estados Unidos hacia Cuba y también el envío de remesas a la isla, que totalizan actualmente unos 1.400 millones de dólares por año. Poco a poco, la imagen de la inmovilidad ideológica cubana y la huella del embargo norteamericano irán quedando atrás, porque la venta ya autorizada de celulares y computadoras en la isla hará más permeable la comunicación, el acceso a Internet y el intercambio de ideas, ayudado por la tenacidad de algunos valerosos blogueros cubanos que no tienen pelos en la lengua.

Todo cambia, sostenía la vieja canción sudamericana. Pero lo notable es que el cambio se produzca en un país donde el debate parecía paralizado por la doctrina oficial y donde el acceso a ciertas herramientas de conocimiento se mantenía bloqueado. Queda por verse si Raúl Castro, que durante 47 años sobrevivió como una figura de reparto, a la sombra del hermano mayor, no asume un inesperado protagonismo y un lugar en la historia gracias a reformas tan revolucionarias como el régimen que las demoró y finalmente las patrocina.

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