BRASILIA
O GLOBO/GDA, AP, AFP Y ANSA
La presidenta Dilma Rousseff perdió su sexto ministro por presunta corrupción, un caso inédito en la historia brasileña. Pero, según los analistas, apenas afectará la imagen blindada contra los escándalos gracias a la gestión económica.
Rousseff ha perdido siete ministros en once meses de gobierno, seis de ellos por denuncias de irregularidades o enriquecimiento súbito reveladas por la prensa y uno más por criticar a sus colegas de gabinete.
El caso más reciente fue el del ministro de Trabajo, Carlos Lupi, que dimitió el domingo al cargo que ejercía desde 2007, presionado por las sospechas de corrupción.
Desde junio Rousseff ha perdido un colaborador por mes, un "antirécord" que no afecta al parecer su imagen debido a que la economía va bien y cada dimisión es vista como un esfuerzo por depurar su círculo, dijeron expertos.
"Acá no existe un cuadro de crisis, porque los ministros pierden sus puestos pero sus partidos mantienen los ministerios. Rousseff ha sabido tratar estos escándalos sin desbaratar su coalición", dijo Carlos Lopes, director de la consultoría política Análisis.
La percepción generalizada es que la "presidenta actúa más rápidamente contra los políticos corruptos que sus antecesores, que es menos tolerante con las irregularidades", sostuvo Rafael Cortés, investigador político del centro de análisis Tendencias, de San Pablo.
Investigación. Por ejemplo, Rousseff exigió ayer explicaciones al ministro de Desarrollo e Industria, Fernando Pimentel, acusado por un diario de tráfico de influencias. Exige que responda a las informaciones publicadas por O Globo, según las cuales ganó millones de reales por brindar consultoría a empresas de Minas Gerais, ciudad de la que fue alcalde.
Según O Globo Pimentel cobró el equivalente a 1,1 millones de dólares por servicios brindados a través de P21, empresa de la que fue titular.
Este lo niega y aseguró que la presidenta lo alentó a aclarar las dudas por la transparencia.
Rousseff, del Partido de los Trabajadores, que encabeza su mentor político, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, gobierna con una coalición integrada por más de 10 partidos, a raíz de que su formación solo tiene 85 de los 581 diputados de la Cámara baja.
Siguiendo una tradición política, la mandataria asegura el apoyo en el Congreso a cambio de distribuir cuotas de poder.
Y, no obstante los escándalos, su popularidad superaba el 70% a finales de septiembre y, según las consultorías Análisis y CAC, no se espera un deterioro significativo de su imagen.
Sin embargo, la caída de Lupi el domingo sí afectó la estrategia de Rousseff, que pensaba removerlo de su cargo en 2012 cuando llevará a cabo una reforma integral de su gabinete y posiblemente suprimirá algunas carteras.
"Las dimisiones no parece que vayan a desbaratar la coalición, ni generar una parálisis en el Congreso. Seguirá manteniendo la estabilidad política y podrá concentrarse en la economía", dijo Cortés. Según expertos, parte del hecho de que todo esto pase de largo es que el tema de la corrupción recién empieza a ser visto en Brasil.
Renuncia. El ministro Carlos Lupi dijo el domingo que deja el cargo después de sufrir lo que calificó como "persecución política y personal por parte de la prensa``, que ha reportado durante semanas que sus altos funcionarios han estado involucrados en sobornos.
El ministro fue acusado de aceptar paseos gratuitos en aviones privados en 2009 propiedad de Adair Meira, un hombre de negocios y director de una organización no gubernamental que ganó contratos del gobierno con el Ministerio del Trabajo. Lupi negó enfáticamente haber cometido algún acto incorrecto, y fue ante un panel del Congreso a decirle a los legisladores que ni siquiera conoce a Meira.
Sin embargo, durante los días siguientes a su testimonio, la revista Veja publicó en internet un video que muestra a Lupi y a Meira juntos, estrechando sus manos con seguidores en un aeropuerto.
La salida de los ministros de Rousseff empezó en el mes de junio, cuando su jefe de gabinete, Antonio Palocci, fue forzado a salir debido a reportes sobre un rápido crecimiento de su riqueza. Los ministros de Agricultura, Transporte y Turismo también renunciaron luego de acusaciones de irregularidades. El ministro de Defensa fue forzado a renunciar luego de haber criticado a otros ministros y el de Deporte, Orlando Silva, renunció luego de acusaciones de sobornos en su ministerio.