Bush se defiende ante informes de un registro ilegal de llamadas

| USA Today dijo que el gobierno encargó la mayor base de datos del mundo; millones de escuchas telefónicas

PRESIDENTE. Bush rechazó que la privacidad esté puesta en riesgo con sus políticas de lucha contra el terrorismo desde el 11/S. 200x123
PRESIDENTE. Bush rechazó que la privacidad esté puesta en riesgo con sus políticas de lucha contra el terrorismo desde el 11/S.
AP

WASHINGTON | EFE Y AFP

La noticia de que Estados Unidos tiene un programa secreto para registrar millones de llamadas llevó a políticos de ambos bandos a exigir explicaciones y obligó al propio presidente a decir que su gobierno actúa dentro del marco de la ley.

El programa, que arrancó tras los atentados de setiembre del 2001 contra Estados Unidos, se realiza en colaboración con las tres mayores compañías telefónicas del país y ha permitido la creación de la mayor base de datos del mundo que incluye los registros de miles de millones de llamadas, informó el USA Today.

Poco después de los atentados del 117S, la NSA, una de las agencias más secretas del país, "empezó a recolectar en secreto los patrones de llamadas telefónicas de decenas de millones de estadounidenses, utilizando la información entregada por ATT, Verizon y BellSouth", precisó el diario.

La tarea estaba destinada a identificar y buscar posibles terroristas, según el diario, que aclaró que el programa no incluyó escuchas a las llamadas telefónicas, sino los registros de las comunicaciones realizadas dentro del país.

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, no confirmó ni negó a existencia de esa campaña, aunque sí dijo que todas las actividades de Inteligencia aprobadas por la Casa Blanca son "legales", y que los esfuerzos de espionaje se concentran en la red terrorista Al Qaeda y sus simpatizantes.

La revelación del USA Today se produce después de que en diciembre pasado se conociera que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), experta en espionaje electrónico, había vigilado comunicaciones entre Estados Unidos y el exterior de ciudadanos sospechosos de actividades terroristas.

La noticia, que destapó el año pasado el New York Times, obligó al presidente Bush a afirmar que la campaña se concentraba en llamadas internacionales.

Sus declaraciones llevaron a pensar que las llamadas dentro de Estados Unidos estaban fuera del radar y eran, por lo tanto, privadas.

Pero la información que salió ayer a la luz indica que las tareas de espionaje son mucho más amplias de lo que se creía, ya que la NSA ha almacenado miles de millones de llamadas nacionales de ciudadanos comunes que, en su mayoría, no son sospechosos de delito alguno.

La NSA no escucharía o grabaría las conversaciones nacionales, a diferencia de lo que ocurre con las internacionales, y se dedicaría a analizar patrones de llamadas para detectar posibles actividades terroristas, según el USA Today.

Aun así, la existencia del programa demuestra que el gobierno tiene un detallado historial de todas las llamadas que se hacen dentro de Estados Unidos.

Tanto legisladores republicanos como de la oposición demócrata pidieron a la Casa Blanca que dé información detallada sobre la campaña de espionaje.

Por su parte, el presidente del Comité Judicial del Senado, Arlen Specter, señaló que pedirá a las tres compañías involucradas (AT&T, Verizon y BellSouth) que comparezcan ante el comité "para descubrir exactamente qué es lo que está ocurriendo".

Las empresas, por su parte, aseguraron que protegen la privacidad de sus clientes y añadieron que tienen la obligación de ayudar al gobierno a garantizar la seguridad del país.

Las empresas telefónicas no han entregado a la NSA los nombres, direcciones u otra información personal de sus 200 millones de clientes, según el USA Today, aunque esos datos son fáciles de encontrar si se cruzan los teléfonos con otras bases de datos.

Complicaciones. Además de provocar un gran revuelo, el programa secreto de la agencia gubernamental amenaza también con complicar la confirmación por el Senado de Michael Hayden, el hombre designado por la Casa Blanca para ser próximo director de la CIA y que fue director de la NSA hasta el año pasado.

Como director de la NSA, Hayden supervisó directamente la puesta en marcha del programa de escuchas internacionales y dado que la campaña de espionaje nacional arrancó durante su mandato también la habría supervisado directamente.

La vigilancia de las llamadas nacionales e internacionales se ha hecho sin supervisión judicial.

Una ley de 1978 prohibe las escuchas en territorio estadounidense sin el permiso de un tribunal especial.

Bush sostiene, a pesar de eso, que todo ocurre dentro del marco de la legalidad.

"El gobierno no escucha llamadas telefónicas domésticas sin una aprobación judicial. Las actividades de inteligencia que yo autoricé fueron legales e informadas a los miembros del Congreso pertinentes", aseguró Bush.

La portavoz de la Casa Blanca Dana Perino afirmó que el proceso de confirmación de Hayden en el Senado "marcha a toda vela".

Momento lleno de complicaciones

La noticia de las presuntas escuchas ilegales, no es buena para el presidente George W. Bush en un momento en que su popularidad apenas supera el 31%.

Sólo cuatro presidentes de posguerra -Harry Truman, Jimmy Carter, Richard Nixon y el padre del actual presidente- llegaron a un nivel de aprobación tan bajo como Bush. Ningún presidente llegó a unas elecciones de mitad de mandato -programadas para noviembre- con números tan pobres.

Bush incluso está cayendo en temas que alguna vez fueron su fuerte. La encuesta de New York Times/CBS indica que el número de personas que piensa que hizo bien en ir a la guerra, bajo del 47% en enero al 39% en el sondeo de esta semana. Más gente piensa que los Demócratas comparten sus valores morales (50%) más que los Republicanos (37%).

La estrategia política de Bush siempre se apoyó en recargar su base, y atraer el suficiente número de independientes y demócratas para conseguir una mayoría. Pero incluso eso le está fallando.

THE ECONOMIST

Pistas

Después de los atentados del 11 de setiembre de 2001 contra el Pentágono y las torres gemelas de Nueva York, de acuerdo al USA Today, la ultrasecreta National Security Agency (NSA) convenció a tres colosos de la telefonía estadounidense de poner a disposición de la agencia los datos de decenas de millones de comunicaciones telefónicas.

La tarea estaba destinada a identificar y buscar posibles terroristas, según el diario, que aclaró que el programa no incluyó escuchas a las llamadas telefónicas, sino los registros de las comunicaciones realizadas dentro del país. La NSA penetró así en la "vida privada y profesional de todo el país, al recoger informaciones sobre llamadas de estadounidenses que, en su gran mayoría, no eran sospechosos de ningún delito", apuntó el USA Today.

La revelación se suma al escándalo de las interceptaciones telefónicas que sacudió a la NSA meses atrás y a las quejas de las organizaciones defensoras de los derechos civiles por los crecientes poderes policiales concedidos por el gobierno de Bush después de los ataques terroristas.

"La privacidad de los estadounidenses está celosamente protegida en todas nuestras actividades", aseguró el presidente Bush quien afirmó que los servicios de espionaje "no están hurgando en la vida personal de millones de estadounidenses inocentes".

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