LONDRES | ANSA Y EL PAÍS DE MADRID
Con tal de formar una coalición de gobierno y captar a los liberal-demócratas, el primer ministro Gordon Brown anunció que renunciará al liderazgo de su partido. Los conservadores dijeron estar dispuestos a ceder en parte de la reforma electoral.
Gordon Brown hizo su anuncio a las cinco de la tarde de ayer en Downing Street, en un intento por evitar que el liberal-demócrata Nick Clegg llegue a un acuerdo de gobierno con los conservadores que lleve a David Cameron a ser el próximo primer ministro inglés.
Los liberal-demócratas negocian desde el viernes con los conservadores y ayer anunciaron que abrirán el diálogo con los laboristas.
El anuncio de Brown fue poco menos de una hora después de que los liberal-demócratas explicaran que su grupo parlamentario quiere "clarificar" las ofertas de los conservadores en varias áreas clave relativas a la financiación de la educación, equidad fiscal y la citada reforma electoral.
Luego de las palabras del primer ministro habló George Osborne, jefe de los negociadores conservadores, y anunció que su partido estaría dispuesto a aceptar, "como última oferta", someter a referéndum la introducción del sistema electoral llamado Voto Alternativo, que se considera el mínimo aceptable por los liberal-demócratas, con tal de llegar a un acuerdo de gobierno.
Osborne dijo que su partido ofrecía a Clegg "un gobierno fuerte, estable, con una notable mayoría parlamentaria".
A las puertas de la deseada casa del primer ministro británico, Brown subrayó que el Reino Unido tiene un sistema parlamentario, no un sistema presidencialista, y que en las elecciones del 6 de mayo ningún partido obtuvo la mayoría absoluta. Explicó que Clegg le pidió apertura de conversaciones oficiales para buscar un acuerdo de gobierno y que así será. "Creo que es del interés del país formar una mayoría progresista", explicó el premier.
Debería surgir "una coalición entre los laboristas y los liberal demócratas, es de interés de la nación dar vida a un gobierno que, desde mi punto de vista, puede lograr un voto de confianza en el Parlamento", declaró Brown.
"La razón por la que tenemos un Parlamento sin mayoría es que ningún líder fue capaz de conseguir el apoyo completo del país. Como líder de mi partido, tengo que aceptar que eso también me afecta a mí. En consecuencia, voy a pedir al Partido Laborista que ponga en marcha el proceso para elegir a un nuevo líder", anunció. Esa marcha se hará efectiva, a más tardar, a principios de octubre.
"No tengo ningún deseo de seguir en mi puesto por más tiempo del necesario para supervisar la recuperación económica y la reforma electoral", continuó diciendo Brown.
Por su parte, Clegg definió como "muy importante" la decisión de Brown y agregó que podría representar "un elemento importante para una transición rápida hacia un gobierno estable".
La dimisión de Brown elimina el mayor obstáculo que había para que los liberal-demócratas pudieran aceptar un acuerdo con los laboristas.
Pero eso no significa que un acuerdo Lib-Lab sea ahora lo más probable: aunque la mayoría de la militancia liberal se siente más a gusto pactando con los laboristas que con los conservadores, la aritmética salida de las urnas hace más factible un acuerdo con los conservadores porque juntos sumarían 364 escaños, ampliamente por encima de los 326 que marcan la mayoría absoluta. Además, esto sería más coherente con la postura de Clegg, que se mostró renuente a que el primer ministro no fuera el que tenía la mayor cantidad de votos.
Laboristas y liberales sumarían 315 bancas y necesitarían sumar los escaños de otros varios grupos: independentistas escoceses (8), nacionalistas galeses (3), unionistas del Ulster (8), socialdemócratas de Irlanda del Norte (3) y/o verdes (1). Ideológicamente sería un gobierno más cohesionado, pero parlamentariamente puede ser muy difícil de manejar.
Brown: "No tengo ningún deseo de seguir en mi puesto por más tiempo del necesario".
Qué pasa si gana Gordon Brown
Próximo primer ministro no tendría apoyo de la gente
En un país en el que la prensa apoya mayoritariamente a los conservadores y que ha sido especialmente hostil hacia los laboristas y en particular hacia Brown, la posibilidad de que David Cameron no sea finalmente primer ministro puede crear un ambiente de crispación.
Aunque nadie ganó las elecciones porque ninguno consiguió la mayoría absoluta, los conservadores se consideran con derecho a formar gobierno porque fueron el partido más votado el jueves pasado.
Pero, como primer ministro, Gordon Brown tiene la primera palabra. El problema de que forme una coalición de gobierno es que el líder que surja tras su dimisión no sería un hombre votado por la población y algunos creen que por esto no estaría legitimado.
Esta acusación ya recayó sobre el propio Gordon Brown cuando sustituyó a Tony Blair en 2007, aunque ya había sucedido en 1990 y en 1963. EL PAÍS DE MADRID