Británicos denuncian maltrato en Irán

Versión. Los marineros arrestados en el golfo Pérsico contradijeron lo dicho en Teherán

AP, AFP

En lo que Teherán definió como una "farsa", los marineros y soldados británicos retenidos por Irán durante casi dos semanas, dijeron haber estado atados, con los ojos vendados y aislados, además de enfrentar constantes presiones sicológicas

El teniente británico Felix Carman dijo que el grupo enfrentó severos interrogatorios por sus captores iraníes y durmió en celdas de piedra sobre pilas de mantas.

"Todos estuvimos aislados. Nos interrogaron la mayoría de las noches y se nos presentaron dos opciones. Si admitíamos que habíamos ingresado (a aguas iraníes), nos pondrían en un avión a Gran Bretaña muy pronto", dijo Carman. "Si no, enfrentábamos siete años de cárcel".

El capitán Chris Air dijo que los 15 cautivos, que estaban en una operación de rutina el 23 de marzo, fue confrontado por miembros de la Guardia Revolucionaria de Irán.

"Arremetieron contra nuestras embarcaciones, y apuntaron sus ametralladoras, lanzagranadas y otras armas contra nosotros. Otros seis barcos se nos estaban acercando", dijo Air.

"Nos dimos cuenta de que si nos resistíamos habría una batalla, que no podíamos ganar, con grandes consecuencias estratégicas. Tomamos la decisión de no enfrentarlos".

Aunque la mayor parte del país expresó su apoyo a los marineros, otros les criticaron por ofrecer disculpas innecesarias, específicamente comparecer en videos en los que admitieron y lamentaron haber ingresado en aguas iraníes.

Carman había sido mostrado en la televisión iraní disculpándose por ingresar a aguas de ese país. Ayer, se retractó de esa disculpa.

"Déjenme dejar algo bien claro: no importa lo que fue dicho anteriormente, estábamos en aguas iraquíes``, dijo.

"Mantenernos juntos como equipo nos ayudó a elevar nuestro espíritu, y nos confortó el pensamiento de que nuestros seres queridos esperaban por nuestro regreso", dijo en la declaración.

La primera noche del grupo en Gran Bretaña incluyó una cena con las familias, dijo el Ministerio de Defensa.

El jefe de la Armada Real, almirante Jonathon Band, dijo a la radio de la BBC que los marineros y soldados "actuaron con dignidad considerable y enorme valor``.

"Ellos respetaron las reglas, no se pusieron a sí mismos ni a otros en peligro, y no parece que hayan ofrecido nada", dijo. "Yo pienso que, al final, nos honraron a todos``.

Gran Bretaña ha reiterado que el grupo cumplía una misión de rutina en aguas iraquíes, pero Sky News informó que el capitán Chris Air dijo en una entrevista días antes de su captura, que su equipo estaba colectando información sobre Irán durante sus patrullas. Sky dijo que no reveló la entrevista porque consideró que podía poner en peligro la libertad de los marineros.

Funcionarios de Defensa negaron que los marineros y soldados estuviesen cumpliendo un papel de Inteligencia, pero dijeron que ellos hablaban frecuentemente con comandantes de navíos en el Golfo Pérsico y el Shatt Al-Arab para determinar quiénes estaban usando las rutas.

El miércoles, el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, anunció que los británicos serían dejados en libertad, en una decisión que pareció indicar que la cúpula iraní consideraba que había mostrado su fuerza, pero no quería llevar las cosas demasiado lejos.

Un portavoz del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, definió ayer como "desagradable" y "condenable" que los marinos británicos hayan sido maltratados, como ellos dijeron en la conferencia de prensa en Londres.

Saddam y Al Qaeda sin vínculo

Interrogatorios a Saddam Hussein y documentos oficiales incautados descartaron nexos entre el ex gobernante iraquí y la red terrorista Al Qaeda, señalaron nuevos elementos de un informe del Pentágono que echó por tierra uno de los argumentos usados por Estados Unidos para invadir Irak en 2003. Según el inspector general del Departamento de Defensa estadounidense, la información obtenida tras la caída de Saddam confirmó la posición previa a la guerra de la CIA y de la Inteligencia del Pentágono respecto a que Bagdad no tenía contactos directos con Al Qaeda. Este texto contradice un argumento de peso del gobierno del presidente estadounidense, George W. Bush, para justificar la invasión a Irak: la supuesta relación de trabajo entre Bagdad y Al Qaeda. El informe subrayó que la oficina del entonces subsecretario de Defensa Douglas Feith, uno de los principales defensores de la invasión a Irak desde 2001 había ignorado la postura de la CIA y del informe de inteligencia del Pentágono. Feith había calificado la supuesta relación Al Qaeda-Irak de "madura" y "simbiótica". No era así.

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