Ankara | El ministro brasileño de Deporte, Orlando Silva, principal figura del gobierno en la organización del Mundial 2014, enfrenta crecientes presiones para dejar el cargo por denuncias de corrupción.
Silva rechazó con dureza la versión publicada por una revista local de que habría recibido sobornos para otorgar contratos con el Ministerio a su cargo, pero la presión en su contra es cada vez mayor.
La presidenta "Dilma (Rousseff) tiene que destituirlo", afirmó el diputado Antonio Carlos Magalhaes Neto, del opositor partido Demócrata, luego de que el acusador de Silva conversó con legisladores contrarios al gobierno.
El diario O Estado de Sao Paulo publicó ayer que la presidenta Rousseff retiró el poder de Silva para representar al gobierno en la organización del Mundial de 2014 y las asumió personalmente junto con su mano derecha, la jefa de gabinete Gleisi Hoffmann.
El ministro Silva fue acusado por el policía Joao Dias Ferreira de comandar un esquema de cobro de sobornos a cambio de contratos con el gobierno para desarrollar proyectos deportivos para menores en comunidades pobres, según declaraciones publicadas el fin de semana por la revista Veja.
Dias Ferreira se encontró el martes con legisladores de la oposición a quienes ofreció mayores detalles de su denuncia, aunque sin presentar pruebas.
"Acabamos de tener una audiencia con el denunciante, yo diría que su declaración es absolutamente aterradora``, dijo el opositor Magalhaes Neto. AP