Boda real deberá tener toque populachero

LONDRES

El matrimonio del príncipe Carlos y de Camilla Parker Bowles sigue dando quebraderos de cabeza a la casa real, que no había previsto que, según la ley británica, la boda debe estar abierta al público.

Mientras todos los días corren nuevos rumores de que la reina Isabel II está indignada con los preparativos de la boda, la casa real admitió ayer que, según la legislación británica, el público debe poder asistir a la boda.

El más importante historiador británico sobre Derecho de familia, Stephen Cretney, citó, en el diario The Guardian, el texto de esa ley, que prevé que debe permitirse el acceso del público, sin cargo alguno, a cualquier ceremonia nupcial que se celebre en lugares aprobados.

"Sí, entendemos que, según la ley, hay que admitir miembros del público en la ceremonia civil", afirmó una portavoz de Clarence House, residencia oficial del Príncipe de Gales y de sus hijos. "Pero, como usted sabe, hay muchas cuestiones de seguridad en esta boda", señaló. La portavoz afirmó que "se tomará ulteriormente" una decisión sobre el ingreso del público a la sala del ayuntamiento de Windsor, donde se celebrará la boda civil.

PROBLEMAS. La semana pasada, Cretney y otros expertos afirmaron que, según la ley, si Carlos y Camilla se casaran en el castillo de Windsor, éste tendría que permanecer abierto durante tres años a cualquier otra pareja que quisiera casarse allí.

Esto obligó a cambiar los planes para la boda.

La casa real anunció sorpresivamente que, en lugar de contraer matrimonio en el castillo de Windsor, el príncipe Carlos y Camilla Parker Bowles se casarán en el ayuntamiento local de esa ciudad.

La boda se enfrenta además a problemas constitucionales, pues expertos aseguran que, según la legislación matrimonial británica, el heredero al trono no puede casarse por lo civil.

Varios juristas han señalado que el Acta de matrimonio, adoptada en 1836 y que reguló por primera vez la boda civil en Gran Bretaña, descarta explícitamente este tipo de enlaces para los miembros de la familia real.

Clarence House reafirmó sin embargo que todas las fuentes jurídicas que ha consultado coinciden en que es legal que un miembro de la familia real se case en una ceremonia civil en Inglaterra.

Mientras tanto, la prensa sensacionalista se da el gusto todos los días de publicar nuevos rumores relativos a la boda real, o detalles de los complicados preparativos, que han llevado incluso a los novios a recurrir a una terapia de masajes antiestrés: el reiki.

La pareja tendrá que recibir más masajes si se confirma lo anunciado en el Sunday Mirror: el presidente norteamericano George W. Bush, un cristiano conservador, no permitirá a Camilla, divorciada y, según muchos, culpable de la separación de Carlos con la difunta princesa Diana de Gales, ingresar en la Casa Blanca.

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