Ciudad del Vaticano - El discurso en la ONU, ante cuya Asamblea hará un llamamiento para el respeto de los derechos humanos, y una visita a la "Zona cero" serán los grandes momentos del viaje del papa Benedicto XVI a Washington y Nueva York, del 15 al 20 de abril, siguiendo las huellas de sus predecesores.
Con este nuevo viaje de Benedicto XVI, Estados Unidos será, junto con Polonia, el país más visitado -en nueve ocasiones- por los papas.
Mientras que al igual que Turquía, el país norteamericano habrá recibido la visita de tres papas diferentes, Pablo VI, Juan Pablo II y ahora Benedicto XVI
Como Pablo VI en 1965 o Juan Pablo II en 1979 y 1995, el Papa alemán aceptó la invitación que le cursó el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que reiteró la ya hecha por su antecesor Kofi Annan, para pronunciar un discurso ante la Asamblea General de esa Organización.
A diferencia de sus predecesores, Benedicto XVI no pronunciará el discurso en octubre, cuando se reúne la Asamblea General en su sede de Nueva York, debido, según el Vaticano, a que coincidiría con las elecciones estadounidenses.
Pero Ban Ki-moon aseguró a Benedicto XVI durante su reunión del 18 de abril de 2007 en el Vaticano, que cualquier fecha sería buena, porque "cuando el Papa viene a Naciones Unidas es siempre Asamblea General".
El Papa Joseph Ratzinger hablará ante la ONU en el año en el que se celebra el 60 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, y será justo éste el tema que afrontará en su discurso del 18 de abril ante el órgano que representa a 192 países.
"La unicidad y la indivisibilidad de los Derechos Humanos y sus principios culturales, filosóficos y teológicos" serán parte central del discurso de Benedicto XVI, adelantó el portavoz del Vaticano, el jesuita Federico Lombardi.
Aunque el momento más "emocionante" del viaje, según el Vaticano, será la visita del domingo, 20 de abril, a las 07:30 GMT, a la "zona cero" de Nueva York, donde el 11 de septiembre de 2001 el impacto de dos aviones acabó desplomando las Torres Gemelas, en el peor atentado terrorista ocurrido en territorio estadounidense.
El Papa bajará a la "zona cero" donde se encontrará con 24 personas que representan a las 2.750 víctimas del atentado, entre familiares, supervivientes, policías, bomberos y miembros de la protección civil estadounidense, que estarán acompañados por el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg.
Para esta ocasión no está previsto discurso alguno del Pontífice, que sólo se recogerá en oración y encenderá una vela por las víctimas.
Unos días antes, el 16 de abril, Benedicto XVI será -después de Juan Pablo II- el segundo Pontífice que atraviese las puertas de la Casa Blanca para entrevistarse con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush.
Como manda el protocolo estadounidense, y como se suele hacer con la visita de los jefes de Estado, antes de su coloquio privado, Bush y Benedicto XVI pronunciaran sendos discursos en el jardín de la Casa Blanca.
Fuentes vaticanas aseguraron que durante este viaje no faltará una referencia a la situación de la Iglesia católica en Estados Unidos tras el gran escándalo de la pederastia, una alusión que podrá producirse en uno de los tres encuentros que tendrá con el clero.
El mismo 16 de abril, Ratzinger se reunirá en Washington con los 350 obispos de los Estados Unidos en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción.
Tres días más tarde, el 19, celebrará en Nueva York una misa para los sacerdotes, diáconos y miembros de órdenes religiosas en la Catedral de San Patricio y, también ese mismo día, encontrará a jóvenes católicos y seminaristas, en el seminario de San José.
El "abrazo" anunciado por Benedicto XVI a los católicos estadounidenses se producirá en las dos misas multitudinarias que celebrará durante su visita. La primera de ellas en el nuevo estadio de béisbol Nationals Park en Washington, el 17 de abril, y la que oficiará en el Estadio de los Yankees de Nueva York, con la que cerrará el viaje.
El Pontífice dedicará también una gran parte de su viaje a los encuentros con representantes del resto de las confesiones religiosas, con una especial atención a los judíos que en esos días comienzan la celebración de la Pascua.
EFE