Benedicto pidió por la "ecología" del hombre

Papa. El Vaticano volvió a cuestionar homosexualidad

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VATICANO | ANSA

El papa Benedicto XVI criticó ayer las operaciones de cambio de sexo, abogó por una "ecología humana" basada en la naturaleza de "hombre" y "mujer", y pidió que se proteja a la humanidad de las conductas sexuales no heterosexuales.

En su tradicional discurso de felicitaciones navideñas a la Curia, la administración central del Vaticano, el Papa comparó la importancia de proteger las selvas como la de impedir la destrucción del hombre "de sí mismo", evitando las conductas homosexuales y transexuales, y rechazando el cambio de sexo.

"Al igual que las selvas tropicales merecen nuestra protección, el hombre, como criatura, no merece menos que eso, en la que lleva escrito un mensaje que no significa contradicción con nuestra libertad sino con su condición", dijo. "La Iglesia debe proteger al hombre de la destrucción de sí mismo. Se necesita una suerte de ecología del hombre".

La Iglesia, explicó, debe proclamar no solo la "salvación" sino también la defensa de lo "creado". "Aquí se trata de hecho de la fe en el Creador y de escuchar el lenguaje de la creación, cuyo desprecio sería una autodestrucción del hombre y, por tanto, una destrucción de la obra misma de Dios", añadió.

Desde que fuera nombrado Papa en 2005, el ex cardenal Joseph Ratzinger había adoptado un perfil bajo en la mayoría de sus saludos navideños a la Curia. En esta ocasión, puso énfasis en el rol y la misión de la Iglesia en el mundo, en un tema que genera polémica en todo el planeta.

Ante los cardenales y personal del Vaticano, Benedicto XVI explicó que la "responsabilidad" por lo creado está vinculada al hecho de que "la materia está estructurada de manera inteligente", con una "responsabilidad hacia la tierra" y que del "orden matemático" deriva una "orientación ética".

Fue ahí cuando hizo la comparación con la ecología de la tierra, para evitar la autodestrucción del hombre, tema que lo llevó a criticar la teoría del "gender" (en su acepción de transexual).

Benedicto XVI denunció "lo que muchas veces se expresa y entiende con el término `gender`, se resuelve en la auto-emancipación del hombre de la creación y el Creador".

"El hombre quiere hacerse a sí mismo y disponer siempre y exclusivamente de solo aquello que le interesa. Pero en ese modo vive contra la verdad, contra el Espíritu Creador", agregó.

El Sumo Pontífice puso énfasis en que "no es una metafísica superada si la Iglesia habla de la naturaleza del ser humano como hombre y mujer, y pide que este orden de la creación sea respetado".

La Iglesia Católica no considera a la homosexualidad como un pecado, pero sí a los actos homosexuales. Según un despacho de la agencia Reuters, en octubre, un alto funcionario del Vaticano calificó a la homosexualidad como "una desviación, una irregularidad, una herida".

A partir de esa perspectiva, el Pontífice sugirió "volver a leer la Humanae Vitae: la intención del papa Pablo VI era defender el amor frente a la sexualidad como consumo, el futuro frente a la pretensión exclusiva del presente, y la naturaleza del hombre frente a su manipulación".

"cállese". El discurso del Papa ante la Curia generó inmediatas reacciones en las asociaciones de homosexuales.

"Ante las afirmaciones de hoy del Pontífice, en que censura a los transexuales, tengo ganas de dirigir humildemente una invitación a Su Santidad: (que) al menos en el día de Navidad se calle sobre gays y transexuales", declaró Imma Battaglia, líder histórica de la comunidad homosexual de Italia y presidenta de la asociación Digay Proyect.

Por su parte, el presidente de Arcigay, Aurelio Mancuso, indicó que "sorprende que, mientras los ciudadanos italianos están ante una de las crisis económicas más duras de la historia del país, la Iglesia Católica desde hace semanas no hace otra cosa que decir que existe un peligro gay mundial".

Para la comunidad gay, en el Vaticano existe una suerte de "obsesión patológica" con la homosexualidad.

Ley uruguaya "atenta contra la familia"

En Uruguay, el Instituto Pastoral Arquidiocesano de Bioética "Juan Pablo II" señaló ayer en un comunicado que el proyecto de ley de "cambio de sexo registral" -que ya tiene media sanción en el Senado- "atenta gravemente contra la naturaleza de la persona humana y su identidad sexual".

Esta ley autoriza a un individuo a cambiar su nombre y sexo en los registros públicos, sin aval de los padres a partir de los 12 años. Menores de esa edad sí requieren la autorización paterna. Este cambio no requiere intervención quirúrgica, pero debe ser avalado por la Justicia a través de una evaluación multidisciplinaria.

De acuerdo con el instituto, el proyecto "atenta contra el rol central del matrimonio y la familia en la sociedad", abriendo un camino para la "legalización del mal llamado `matrimonio` homosexual", así como la "adopción de niños por parte de parejas homosexuales".

Asimismo, según el texto, de convertirse en ley atentaría "contra el mínimo buen orden de la sociedad uruguaya", "contra la educación de los jóvenes, al acostumbrarlos a una imagen deformada y fantástica de la sexualidad" y contra "el futuro del país, al dar un golpe más a la familia".

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