BELÉN | AFP Y BLOOMBERG
La ciudad cisjordana de Belén, donde de acuerdo con la tradición cristiana nació Jesús, recuperó la alegría de celebrar Navidad gracias al regreso masivo de los peregrinos desde comienzos de este año.
Mientras en el mundo la crisis financiera hace temer una Navidad pobre en ventas, la ciudad en donde nació esa tradición está viviendo un florecimiento de la mano del turismo y la fe.
Tras siete temporadas navideñas "tristes", Belén ha cuadriplicado este año el número de sus visitantes. Unos 250.000 visitantes llegaron a la ciudad esta semana, frente a 65.000 en la misma semana el año pasado. Se prevé que alrededor de 1,25 millones de turistas la visiten para el final de este año, lo cual representa un aumento de 96 por ciento frente a 2007, de acuerdo con la Cámara de Comercio e Industria de Belén.
"Las 3.000 habitaciones de Belén se han reservado todas para Navidad", dijo Samir Hazboun, presidente de la cámara. "El desempleo en la ciudad ha caído a 23 por ciento de 45 por ciento el año pasado".
El turismo en la ciudad cisjordana fue muy perjudicado en los últimos siete años, cayendo un 90 por ciento del año 2000 al 2001 con el comienzo de lo que se ha bautizado co-mo la segunda intifada palestina, con lo cual hubo una intensificación de la violencia en la región.
Este año, la agitación ha caído a un mínimo relativo en Cisjordania, según sostienen las fuerzas leales al presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Ab-bas, quien ha mantenido conversaciones de paz con Israel desde el 2007.
Estrella. Frente a la Iglesia de la Natividad, que está dividida centímetro por centímetro por los cleros armenio, católico y ortodoxo, se ha erigido un pino de 15 metros, cubierto de adornos y coronado por una Estrella de Belén, que según el Evangelio de San Mateo fue lo que guió a los tres Reyes Magos a Belén para adorar a Jesús.
Es en esa Iglesia donde se levantaba siglos atrás el pesebre en el que nació Jesús, según la fe cristiana.
A su vez, la Iglesia Santa Catalina, donde se celebra la famosa misa de medianoche del 24 de diciembre, seguida por todo el mundo católico, se prepara para este acontecimiento.
Más allá de la fe, el enfrentamiento israelí-palestino sigue y las medidas de seguridad son necesarias. Decenas de policías estaban emplazados en torno del perímetro del casco antiguo de la ciudad y junto a las entradas a sitios religiosos.
El ejército de Israel y los servicios de seguridad palestinos coordinaron su labor "para asegurar el tránsito tranquilo y seguro de peregrinos, turistas y líderes religiosos", dijo el teniente coronel Eyad Sirhan, jefe de la Oficina de Coordinación de Belén de la Dirección Cívica.