Aumentan violencia y bajas en Afganistán

ONU alerta que ataques talibanes crecen 95% en 2010

LONDRES | Tras una sucesión de signos negativos sobre la marcha de la guerra en Afganistán, un informe de Naciones Unidas vino a confirmar que las cosas no van bien en aquel país: la violencia se duplica, la criminalidad se extiende, el Gobierno es incapaz de imponer su autoridad y el extremismo islámico demuestra más vitalidad.

"Los datos prueban una creciente capacidad de parte de las redes terroristas locales ligadas a Al Qaeda", concluye el informe de ONU sobre la evolución de los acontecimientos en los cuatro primeros meses de este año. El número de artefactos explosivos utilizados por los talibanes y sus aliados ha crecido más de un 95%, mientras que la cantidad de ciudades bajo control insurgente aumenta un 50%.

Tras este informe, ONU inició ayer el traslado de algunos de sus 300 empleados extranjeros hacia otros países, aunque no tiene previsto una reducción del número actual de empleados en Afganistán.

BAJAS. El número de bajas mortales británicas en Afganistán alcanzó la simbólica cifra de 300, al fallecer el domingo un marine herido el pasado día 12 en la sureña provincia de Helmand. "Es una noticia terriblemente triste", sintetizó el primer ministro, David Cameron.

Pese a todo, Afganistán no es en este momento un problema político para el Gobierno de coalición de conservadores y liberales-demócratas. Sobre todo porque acaban de llegar al poder y la guerra empezó en tiempos de los laboristas. Con todo, la guerra afgana puede acabar convirtién-dose en un problema si se prolonga, si se mantiene o aumenta el ritmo de bajas y si se reproducen las quejas militares por el equipamiento. Sobre todo si los recortes presupuestarios que hoy mismo anunciará el Gabinete provocan problemas a las Fuerzas Armadas.

Cameron viajó a Afganistán hace 11 días, sabiendo que se acercaba la fatídica baja número 300. "Nuestras fuerzas no estarán en Afganistán ni un día más de lo necesario y quiero que vuelvan en cuanto la seguridad lo permita", dijo. "Estamos pagando un alto precio para mantener nuestro país seguro, por hacer del mundo un lugar más seguro", agregó ayer. EL PAÍS DE MADRID Y AP

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