TENSIÓN
Cientos de personas salieron a la calle en Sweida para protestar por el deterioro de sus condiciones de vida.
Un manifestante y un policía murieron ayer en el sur de Siria después de que las fuerzas de seguridad abrieran fuego contra manifestantes que asaltaron un edifico gubernamental, informó una oenegé.
Cientos de personas salieron a la calle en Sweida para protestar por el deterioro de sus condiciones de vida, informó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH).
Manifestantes enfurecidos asaltaron el edificio del gobierno, y las fuerzas del régimen sirio abrieron fuego para dispersarlos. “Al menos un manifestante y un policía murieron”, dijo el director de OSDH, Rami Abdel Rahman.
“Los manifestantes arrancaron una gran imagen del presidente Bashar Al Asad colgada en la fachada” del edificio, agregó.
Rayan Maaruf, un militante de la cadena de información local “Suwayda 24”, confirmó los dos decesos. Otras cuatro personas resultaron heridas, señaló.
Estos últimos días el gobierno ha impuesto varias medidas de austeridad, como el aumento del racionamiento de la electricidad.
La provincia de Sweida, de mayoría drusa, se mantuvieron bastante al margen de los combates desde el inicio de la guerra en Siria 2011, excepto algunos ataques de los rebeldes en 2013 y 2015 y un asalto del Estado Islámico en 2018 en el que murieron 280 personas.